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Las fiestas judías

César Vidal Manzanares

 

Las fiestas judías

El contexto religioso de los Evangelios (XI)
Acostumbrado a las definiciones dogmáticas que caracterizan a las religiones que conoce, más o menos superficialmente, el hombre de nuestro tiempo difícilmente puede hacerse una idea de la enorme flexibilidad doctrinal que caracterizaba al judaísmo que antecedió la época de Jesús y que existió, al menos, hasta la destrucción del Templo en el año 70 d. de C. Salvo la creencia en un Dios único que se había

10 de febrero de 2006

Hemos tratado ya las diferentes escuelas religiosas (o sectas) judías para examinar lo que tenían de distintivo y en qué medida se podían relacionar con el movimiento originado en Jesús de Nazaret. Así, tras haber comenzado por los escribas, fariseos y saduceos (que aparecen en las páginas del Nuevo Testamento) vimos a los esenios y la secta de Qumrán, para pasar luego a los zelotes.
Cuando uno concluye el examen de las sectas judías en la época de Jesús, no debería caer en el error de pensar que las mismas representaban a la mayoría de la población. De hecho, y si hemos de creer en el testimonio de las fuentes, las mismas no pasaban de ser minorías bien constituidas, cuyos miembros rara vez superaban algunos millares.
Igual que constituye un error de bulto identificar a los profesantes de una religión determinada con las opiniones de la escuela teológica de moda, no lo es menos el pensar que todos los judíos de la época de Jesús se hallaban encuadrados en algunos de los grupos someramente descritos en este capítulo. Si hemos de ser sinceros, tenemos que confesar que la inmensa mayoría quedaba fuera de los mismos. De mayor importancia incluso que las diferentes sectas que encontraban cabida en el seno del judaísmo del Segundo Templo fueron, sin duda, las instituciones religiosas.
LAS GRANDES INSTITUCIONES JUDÍAS
Sin duda las principales fueron el Templo de Jerusalén, el Sanhedrín y la sinagoga. Y (aunque no sea en sí una institución) trataremos por su valor e influencia en el pueblo judío el concepto de esperanza mesiánica.
Mientras que no todos los judíos pertenecían, como ya vimos, a una secta (posiblemente, lo contrario sería lo cierto), estas instituciones sí afectaban la vida de, prácticamente, todo Israel entendiendo como tal no sólo el que vivía en tierra palestina sino los más de dos tercios de sus hijos cuyo hogar material se encontraba fuera de la misma, en lo que, convencionalmente, recibía el nombre griego de "Diáspora" y los hebreos de "gola" y "galut".
Estas tres instituciones correrían una suerte diversa. El Templo, de importancia esencial en la época de Jesús, sería arrasado, como ya vimos, por las tropas romanas de Tito creando con ello un dilema espiritual a Israel. Desde el año 70 d. de C., y salvo un intento fallido del emperador Juliano el apóstata, no se ha pretendido ni realizado su reconstrucción.
El Sanhedrín, tal y como lo conoció Jesús, desaparecería momentáneamente tras la catástrofe del año 70 d. de C. Sólo la sinagoga permanecería para convertirse en foco no sólo de la vida religiosa sino también social de los judíos en los siglos siguientes.
Hemos incluido al final de este capítulo también un pequeño excursus sobre la esperanza mesiánica. La misma, obviamente, no era una institución pero casi tenía valor de tal entre los judíos. Con la excepción de los saduceos, puede decirse que todos creían en ella, aunque su creencia no era, ni lejanamente uniforme. A esta variedad, siquiera someramente, nos referiremos porque nos permitirá entender la visión concreta que del Mesías tuvieron Jesús y sus primeros discípulos.
EL TEMPLO Y LAS FIESTAS JUDÍAS
Seis eran las fiestas que los judíos celebraban de manera especial en la época de Jesús.
La primera del año era la de Purim (suertes) celebrada en torno a nuestro primero de marzo en conmemoración de la liberación de los judíos de manos de Hamán, según narra el libro bíblico de Esther. La segunda era la Pascua celebrada el 14 de Nisán (cerca de nuestro inicio de abril) en memoria de la liberación de los israelitas de la esclavitud de Egipto. Su importancia era tal que los romanos solían liberar un preso en esa fecha, de acuerdo a la voluntad del pueblo. A continuación de la Pascua, y en asociación con ella, tenía lugar laFiesta de los Panes sin levadura durante siete días.
En tercer lugar, los judíos celebraban la festividad de Pentecostés que tenía lugar cincuenta días después de Pascua, cerca del final de mayo. Se conmemoraba en ella la entrega de la Ley a Moisés, así como la siega del grano del que se ofrecían en el Templo dos de los llamados "panes de agua".
A continuación nos encontramos con el Día de la Expiación que, en realidad, consistía más en un ayuno que en una fiesta. Era el único día, como ya vimos, en que el Sumo sacerdote podía entrar en el Santísimo para ofrecer incienso y rociar la sangre de los sacrificios. Tras realizar estos actos, se soltaba un macho cabrío al desierto que llevaba, simbólicamente, la culpa de la nación, y se sacaban fuera de la ciudad los restos de los animales sacrificados en holocaustos. Durante el día se ayunaba y oraba de manera especialmente solemne.
Cinco días después tenía lugar la fiesta de los Tabernáculos o Cabañas, cercana a nuestro primero de octubre. Se conmemoraba con ella la protección de Dios sobre Israel mientras vagó por el desierto a la salida de Egipto y servía asimismo para dar gracias a Dios por las bendiciones recibidas durante el año. Durante esta festividad, era costumbre que la gente viviera en cabañas improvisadas, y situadas a no más de una jornada de sábado de Jerusalén, en recuerdo de la experiencia pasada de Israel. Los dos actos religiosos principales eran el derramamiento de una libación de agua, realizada por un sacerdote usando una jarra de oro con agua del Estanque de Siloé, y la iluminación del Templo mediante cuatro enormes lámparas que se situaban en el patio de las mujeres.
Finalmente, nos encontramos con la Fiesta de la Dedicación (a mediados de nuestro diciembre, aproximadamente) que conmemoraba la restauración y rededicación del Templo realizada por Judas Macabeo. Durante esta fiesta era común leer los libros I y II de los Macabeos. Sólo comprendiendo la importancia del Templo podemos entender algunos de los datos que nos han llegado en el Nuevo Testamento y en otras fuentes. El primero es la aversión existente entre los judíos y los samaritanos. Estos, a los que no nos referiremos en esta obra por tener una importancia muy tangencial, pretendían ser seguidores de Moisés y consideraban el Pentateuco como revelación divina, con algunas variantes textuales. Esperaban a una especie de mesías conocido como "taheb", pero adoraban a Dios en otro santuario situado sobre el monte Gerizim.
Aquel estado de cosas era más que suficiente para indisponer entre si a ambos pueblos. Los judíos ni siquiera osaban pasar por Samaria en sus viajes a Jerusalén y los samaritanos no perdían ocasión, como pudimos ver en parte al estudiar el contexto histórico, para hostigarlos.
JESÚS Y EL TEMPLO
Mayor trascendencia aún tiene la actitud de Jesús y de sus discípulos hacia el Templo. Aunque tanto el uno como los otros participaron en sus actos principales, no dejaron de anunciar que los días del mismo estaban contados.
Tanto en Q como en los Cuatro Evangelios, Jesús anuncia que el Templo sería arrasado y es sabido que, una vez que tal hecho se produjo, los cristianos lo aprovecharon como argumento apologético contra los judíos.
No sólo eso. Si aceptamos como históricas las tradiciones contenidas en el Evangelio de Juan sobre las visitas de Jesús a Jerusalén podemos ver que éste tendió a presentarse como una alternativa sustitutoria de las festividades judías. No es de extrañar que en su proceso una de las acusaciones fuera la de amenazar con destruir el Templo, que constituía una tergiversación de sus enemigos, sin duda, pero con un poso referencial, y tampoco debería sorprendernos que el primer mártir cristiano, Esteban, fuera linchado bajo la misma acusación (Hechos 7).
Cuando se produjo la destrucción del Templo, si para el judaísmo significó una tremenda desolación además de un conjunto de problemas teológicos (vg: ¿cómo expiar los pecados si ya no existía donde?), para los primeros cristianos no fue sino una confirmación de su fe.
En el próximo artículo estudiaremos el Sanhedrín


Artículos anteriores de esta serie:



Los escribas


Los fariseos (1)


Los fariseos (2)


Los fariseos (3)


Los saduceos


Los esenios


Los zelotes


La secta de Qumran


Los `am-ha-aretz´

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Las instituciones judías y Jesús

Autores: César Vidal Manzanares

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El FBI investiga la «Iglesia de la Cienciología» por supuesta práctica de esclavitud

Informa The New Yorker

 

El FBI investiga la «Iglesia de la Cienciología» por supuesta práctica de esclavitud

La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) investiga si la Iglesia de la Cienciología practica la esclavitud sobre algunos de sus miembros, afirma en un extenso artículo de la revista The New Yorker.

14 de febrero de 2011, NEW YORK

La “Iglesia de la Cienciología”está en problemas. Al menos desde 2009, el FBI ha hecho entrevistas a antiguos miembros de esa iglesia a la que pertenecen artistas tan conocidos como Tom Cruise o John Travolta, debido a las acusaciones que recibió sobre esas supuestas prácticas y el caso aún sigue abierto, según el citado artículo, que puede leerse en la web de la revista.
El reportaje, firmada por el conocido periodista Lawrence Wright y que ocupa 26 páginas del número del 14 de febrero de la prestigiosa revista, rinde cuenta de supuestos casos de maltrato a miembros de la iglesia que quieren abandonarla y de cómo se confina a miembros a los que hay que "reeducar" en unos campos durante años, donde trabajan a cambio de nada o pequeñas retribuciones.
Además, se detallan casos de supuesto abuso físico y psicológico cometidos por el jefe de la iglesia, David Miscavige, íntimo amigo y padrino del actor Tom Cruise en su boda con Katie Holmes.
Precisamente una parte del artículo se centra en el propio Cruise, de quien se dice que se ha aprovechado en varias ocasiones de miembros de la Cienciología, a quienes se ordenó que reformaran un hangar y una de sus oficinas en California, dos motocicletas y uno de sus automóviles y a quienes el conocido actor pagó 50 dólares semanales.
Así lo relata a la revista John Brousseau, ex cuñado de Miscaviage y que fue perseguido por medio país por miembros de la iglesia cuando intentó abandonarla.
LA HISTORIA DE PAUL HAGGIS
Sin embargo, el peso del artículo recae sobre declaraciones dadas a la revista por el cineasta Paul Haggis, ganador de dos premios Oscar por ´Crash´ (2004) y quien abandonó en 2009 su militancia en la Iglesia de la Cienciología ante el rechazo de esta organización al matrimonio homosexual. "Estuve en la iglesia durante 34 años. Todo el mundo podía ver lo que pasaba, pero yo no sé por qué no podía verlo", señala el director, quien detalla cómo entró en contacto con la Cienciología, el proceso que vivió durante décadas en su seno y su salida del grupo hace un par de años.
Haggis relata cómo supo de una congregación de la Cienciología llamada Sea Org, a la que niños de diez y doce años eran llevados por sus padres a trabajar, lo que le recordó incluso a las condiciones de esclavitud infantil que había visto en Haití.
El director cuenta que cuando una de esas familias quiere abandonar la congregación se les presenta una factura que puede alcanzar los cien mil dólares por servicios de ayuda y formación recibidos.
"Esas familias no tienen dinero, se marchan avergonzados por lo que han hecho, no tienen un historial laboral, están perdidos y desaparecen", indica Haggis, quien asegura que estaría "feliz" si la iglesia se destruyera "simplemente por esas actuaciones".
Los portavoces de la Iglesia de la Cienciología niegan todas las acusaciones que se vierten en el artículo y en un comunicado aseguran desconocer la investigación del FBI.
"Es desafortunado que The New Yorker haya elegido presentar la Cienciología a sus lectores a través de los ojos de un apóstata, alguien que los estudiosos religiosos definen unánimemente como poco fidedigno", señalaron los portavoces en relación a Haggis.

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La IERE reconoce el bautismo católico

Comunión anglicana española

 

La IERE reconoce el bautismo católico

Concluye con el «reconocimiento de un mismo y único bautismo válidamente administrado y recibido en las dos Iglesias que son parte de la única Iglesia de Jesucristo».

20 de febrero de 2011, M,ADRID

La Iglesia Católica española (ICR) y la Reformada Episcopal Española (IERE) han decidido hacer un reconocimiento mutuo de sus bautismos. Con este motivo ambas anuncian que se celebrará un "solemne Te Deum ecuménico", refiere una nota de la IERE, con ocasión de la firma de la Declaración Conjunta sobre reconocimiento mutuo del bautismo,
La firma se llevará a cabo en la Catedral del Redentor en el Contexto del mencionado Te Deum este 22 de febrero; en un acto en el que se espera la participación de los Obispos de Almería y Vic, además del Obispo Diocesano de la IERE y un representante del Arzobispo de Canterbury, especialmente llegado a España para esta ocasión. El Te Deum Ecuménico se celebrará en la Iglesia Catedral del Redentor (IERE), sita en la Calle Beneficencia 18 de Madrid, a las 19:00 horas.
EL DOCUMENTO
El Documento que se firmará es un documento local, que involucra a la ICR en España, y a la IERE (Comunión Anglicana española). Las conversaciones y contactos comenzaron a mediados de los años ochenta, siendo obispo de la Iglesia Española Reformada Episcopal, el Revmo. Ramos Taibo Sienes, y presidente de la Comisión de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española, el Rvmo. Antonio Briva Miravent Obispo de Astorga.
El proceso hasta llegar a la aprobación definitiva por parte de las dos Iglesias, ha sido largo y concluyó con la aprobación por parte de la ultima plenaria de la Conferencia Episcopal, (22 al 26 de noviembre de 2010), y la ratificación por parte de la Comisión Permanente del Sínodo de la IERE, en la última, el día 18 de diciembre de 2010.
El documento lleva el título “Confesamos un solo Bautismo para el perdón de los pecados” y consta de cuatro apartados divididos en diez puntos: I. Preámbulo, II. Significado del Bautismo, III. Administración del Bautismo, IV. Sobre la validez del Bautismo y Declaración.
A través de los diferentes apartados se va definiendo el Bautismo, su fundamento bíblico desde la perspectiva de los firmantes y el desarrollo en la tradición cristiana; explicando la forma válida de administrarlo en ambas iglesias y se concluye con la declaración de «reconocimiento de un mismo y único bautismo válidamente administrado y recibido en las dos Iglesias que son parte de la única Iglesia de Jesucristo».
LA IERE
La Iglesia Española Reformada Episcopal existe en España desde 1868, y eligió su primer Obispo Diocesano en 1880 en la persona de Juan Bautista Cabrera. Durante la Guerra Civil y la posguerra, sufrió una persecución implacable que redujo su Iglesia a un estado de semiclandestinidad. El gobierno del General Franco, le expropió veintitrés templos y diecisiete escuela. Actualmente está presente en todo el territorio español, concentrando su membrecía en las principales ciudades españolas. La IERE es autónoma, aunque está plenamente integrada en la Comunión Anglicana y cuenta actualmente con un Obispo Diocesano, tres arcedianos, y cuarenta y nueve lugares de culto en el territorio nacional.
BAUTISMO CATÓLICO Y EVANGÉLICOS
El bautismo católico es una de las grandes diferencias que reflejan el distanciamiento enorme entre la Iglesia asentada en el Vaticano y la surgida de los principios de la Reforma que recogen las iglesias y denominaciones evangélicas españolas (y a nivel internacional). De hecho, cuando una persona abraza la fe evangélica es usualmente bautizada, como símbolo de una experiencia personal de encuentro con Jesús; ya que el bautismo católico se considera un formalismo externo que de nada sirve ni nada significa para la fe cristiana.
En las iglesias históricas protestantes la postura no es tan generalizada o común, por lo que sí hay grupos, denominaciones o iglesias protestantes que aceptan el bautismo católico, aunque sólo una parte de ellas.
OPINIÓN
Puede leer aquí el artículo de X. Manuel Suárez titulado «ICR-IERE: ¿una fe y un bautismo común?»

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