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¿Dónde estás, dónde te escondes, Señor?

Juan Simarro Fernández

 
Retazos del Evangelio a los pobres (XL)

¿Dónde estás, dónde te escondes, Señor?

“Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario”. Mateo 14:24. Texto completo en Mateo 14:22-33.

20 de junio de 2011

Muchos se preguntan que dónde está el Señor en los momentos difíciles que tenemos que pasar , que dónde está el Señor en medio de la noche de los pobres del mundo, de los abandonados y proscritos de la historia, de los sufrientes de la tierra. ¿Dónde estás, Señor? ¿Dónde te escondes? ¿Acaso nos has abandonado? Pareciera que, en estos casos, quisiera resurgir el grito de Cristo en la cruz: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”, ¿por qué nos has abandonado, por qué has abandonado a tantos hambrientos, pobres y sufrientes de la historia?
Debemos tener mucho cuidado para no culpar a Dios de los hechos realizados en el mundo por los injustos de la tierra, los que desequilibran el mundo acumulando y guardando en sus almacenes como el rico necio de la parábola bíblica que nos dejó Jesús. No obstante, el pasaje de los discípulos azotados en el mar en soledad y abandono, sin la presencia del Maestro, nos hace pensar en el sufrimiento del mundo.
Este pasaje de los discípulos, azotados por las olas y las ondas del mar, podríamos tomarlo de forma alegórica y hacer de ello un simbolismo universal , una alegoría del sufrimiento humano, un icono de cuando el hombre se ve abandonado a las fuerzas del sufrimiento, un símbolo del sufrimiento aplicable a la tragedia del sufrimiento del mundo, del horror que tienen que vivir los hambrientos y los pobres de la tierra en su infravida.
Nos encontramos con la alegoría del mar, de las olas y de las ondas. La alegoría del viento fuerte y la alegoría de la noche, la cuarta vigilia de la noche. Las tres alegorías pueden acercarnos al sufrimiento humano, a las situaciones de emergencia, de conflicto. A las situaciones de angustia que tienen que vivir los desheredados de la tierra, la depresión y el sinvivir de los excluidos del mundo, de los robados de dignidad.
Los pobres del mundo, los sufrientes y los abatidos, los marginados y excluidos, pueden clamar con el salmista: “Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí”. Los pobres buscan misericordia esperando en el Señor, pero, en el mundo, el trigo y la cizaña crecen juntos y hay que esperar a que el Señor separe esta cizaña del trigo para quemarla y que se produzca la auténtica liberación y la auténtica justicia. Mientras, nosotros tenemos que ser las manos y los pies del Señor intentando justicia para el mundo injusto.
Jesús parece que no está.  Las olas nos azotan. Nos sobrecoge el temor y la angustia, el hambre, la escasez de agua potable, la falta de medicinas… Situaciones terribles en donde parece que el Señor se ha escondido, nos ha abandonado. La alegoría del viento fuerte que nos zarandea. El viento nos es contrario. Hay injusticias, opresiones, despojos, acumulaciones injustas… El hombre azotado y llevado de un lado a otro, a la deriva, ante la mirada insolidaria de los que llenan sus graneros inmisericordemente. Muchos azotados, sin dirección, por vientos agresivos.
Vidas que se derrumban y que se quedan en la infravida, en el no ser de la marginación, por el azote de los vientos de maldad o de injusticia… y la noche. La cuarta vigilia de la noche de los pobres de la tierra. El reino de las sombras, el “valle de sombras de muerte”, como dice el salmista. No es solamente “la noche oscura del alma” de los místicos, sino la noche oscura también del debilitamiento de los cuerpos, de la falta de capacitación, de lo mínimo imprescindible para vivir con dignidad. “Por la noche durará el lloro”, dice el salmista. La alegoría de la noche oscura como una amenaza de desastre y depresión.
¿Quién es suficientemente fuerte para hacer frente él sólo a las fuerzas de estos vientos y de esta noche oscura, de estas ondas y olas de la injusticia y del mal? La frágil barca de la vida no puede resistir a los embates de los injustos…. Mientras, parece que Dios está retirado y como ajeno a la tragedia del hombre. ¿Dónde está Dios en estos momentos de sufrimiento? ¿Por qué deja Dios avanzar a tantos hombres hasta la cuarta vigilia de la noche del sufrimiento humano? ¿Por qué no abate y destruye Dios a los injustos y opresores de más de media humanidad?
El sufrimiento humano es un misterio difícil de comprender. Así pueden pasar años, siglos… como si la esperanza ya no pudiera resistir. Momentos cruciales. Nadie vendrá. Dios nos ha dejado. Nadie nos ayuda. Nadie nos quiere. Nadie nos puede tender una mano. Es el momento de tensión, de hambre, de sufrimiento, de soledad. Es entonces, cuando todos nos miran como sobrante humano, como despojo innecesario, cuando el Señor aparece. Y si le preguntamos, es posible que su respuesta nos vuelva a sumir en el misterio: “Bástate mi gracia. Mi poder se perfecciona en la debilidad”.
Jesús se acerca en medio de la vigilia de la noche, del sufrimiento, de la tragedia, andando sobre las aguas, sobre las olas y las ondas de nuestro sufrimiento y nos llama para que nosotros también andemos sobre esas aguas.  El problema es, cuando en medio del dolor y del sufrimiento, podemos confundir al Señor con un fantasma, como ocurrió a los discípulos en medio de su sufrimiento en medio de las olas y las ondas encrespadas.
Dios no está ausente, no se ha escondido, no se ha ocultado. Está ahí andando sobre los elementos que nos azotan… sufriendo con nosotros. Mientras, nos pide que, en fe, andemos por las aguas. ¿Quiénes podrán andar sobre las aguas para ser manos tendidas de ayuda, para vencer a los elementos injustos y asesinos de la vida de los que están en el no ser de la marginación, la pobreza y el hambre?
Atrévete a andar sobre las aguas. Conviértete en enemigo de las tinieblas, de la noche oscura. Trabaja en el “todavía no” del reino en el que estamos hasta que llegue la guadaña que corte la cizaña.  Sé portador de los valores del Reino y las manos y los pies del Señor que se mueven en medio de las olas y las sombras del sufrimiento. Dios no nos ha dejado. Camina delante de nosotros por las encrespadas olas del sufrimiento humano y, cuando le seguimos y nos convertimos en manos sanadoras y diacónicas en ayuda del prójimo sufriente nos dice: “Por mí lo hicisteis”. Es entonces cuando podremos romper a llorar de gozo.

Autores: Juan Simarro Fernández

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El ‘sexting’ ¿síntoma de trastorno sexual?

 

El 'sexting' ¿síntoma de trastorno sexual?

La historia del congresista demócrata Anthony Weiner ha abierto un debate en EE.UU. por este tema, cada vez más común en las redes sociales.

20 de junio de 2011, EEUU

La historia del congresista demócrata Anthony Weiner ha abierto un debate en EE.UU. sobre el ‘sexting’, la cada vez más común costumbre de enviar imágenes subidas de tono, y la posibilidad de que sea la punta del iceberg de un trastorno sexual.
La dimisión de Weiner la pasada semana, tras dos semanas de polémica por la aparición de fotos y mensajes sexuales que envió a través de la red social Twitter, estuvo precedida de un redoble de tambor: el anuncio de que se sometería a un tratamiento para acabar con ese comportamiento.
La búsqueda de ayuda profesional parece normal en el caso de una figura pública a la que ese tipo de conducta le ha costado su carrera, pero para muchos, se trata de una medida desproporcionada para una tendencia aparentemente inofensiva y bastante generalizada.
Al menos el 6 % de los estadounidenses mayores de 18 años han enviado alguna vez imágenes sexualmente sugerentes por mensajes de texto, con un desnudo parcial o completo, y el 15 % las han recibido , según un reciente informe del centro de investigación Pew.
En Estados Unidos ya existen negocios especializados en borrar el rastro de desprestigio que puede dejar ese tipo de conducta impulsiva, como MyReputation.com, que por 130 dólares al año se ofrece a eliminar de la red los deslices de los más despistados.
¿ADICCIÓN?
La conducta de Weiner puede no haberle conducido a cometer una infidelidad física, pero sí denota un carácter compulsivo comparable al que muestran los alcohólicos y los adictos a las drogas o al juego, según el fundador del Instituto de Rehabilitación Sexual de Los Ángeles (California), Robert Weiss.
"Como para quien siente el deseo de beber o de jugarse unas monedas, la adicción al sexo no se trata en realidad del acto físico. Quienes la padecen pasan mucho más tiempo pensando en el proceso de persecución que en el propio acto", dijo.
Weiss, que ha escrito varios libros sobre "cibersexo" y ha tratado a cientos de adictos a esa conducta, calcula que entre el 5 % y el 10 % de los hombres y el 2 % de las mujeres de Estados Unidos practican el ‘sexting’ con cierta regularidad.
Aunque la investigación en este terreno es "escasa", el experto cree que esa tendencia no tiene por qué ser síntoma de una adicción sexual, siempre que sea una "demostración natural y esporádica de la sexualidad", al igual que "quien se emborracha de vez en cuando no tiene por qué ser un alcohólico".
En muchos casos, en realidad, se trata más bien de "una decisión poco inteligente, o poco reflexionada", como la que tomó Weiner al lanzar sus fotos en la red, donde la información se extiende como la pólvora.
TERAPIA
Pero cuando, como en el caso de Weiner, la adicción lleva a poner en riesgo repetidamente la reputación y la vida personal, se convierte en indicio de un problema emocional que necesita tratamiento , asegura Weiss.
El proceso consiste, en primer lugar, en "analizar la conducta sexual de la persona y comprobar que no tenga otro tipo de problema mental", aunque, en un 90 % de los casos, el comportamiento nace de "la tendencia a ignorar problemas emocionales" o a "una infancia en la que se evitaba el contacto físico".
"Weiner no ha sabido explicar por qué actuó como lo hizo porque lo más probable es que ni siquiera él lo entienda", aseguró Weiss.
El siguiente paso, tras la terapia psicológica, es "proporcionar las herramientas necesarias para evitar recaer en lo mismo", aprender a calmarse y a buscar comportamientos que satisfagan la tentación, dado que el deseo de reincidir "le acompañará el resto de su vida".

Fuentes: EFE P+D

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“En todo tiempo ama al amigo…” (Pr. 17:17)


 “En todo tiempo ama al amigo…” (Pr. 17:17) 

María Ester Sánchez

20 de junio de 2011

Hay amistades que nos acompañan solo por un tramo corto del camino, pero su huella en nuestras almas nos acompaña el resto de nuestras vidas.
Ese es el caso de mi amiga Eveline , a la que dediqué este tributo por la insistencia de otra amiga para que contribuyese con un artículo basado en la amistad para un periódico del colegio.
Antes de darle lo que había escrito a la redacción de este diario, quise pedirle permiso a Eveline y se lo mandé a ella por correo electrónico. En breve ella me contestaba no solo con su visto bueno, sino con su versión de la misma historia , enriqueciendo así lo que inicialmente yo había escrito. Siempre hay dos historias de una misma verdad, y cuando ambas se conocen podemos disfrutar del espectáculo en toda su diversidad.
TRIBUTO A MI AMIGA…
Ella había llegado al colegio un par de años antes; yo empezaba 5º de EGB con un par de semanas de retraso por la mudanza.
Ella tenía tres hermanos más en el colegio; yo era la única (mis tres hermanos ya estaban o en la universidad o el instituto)
Ella tenía un acento dulce y melodioso del trópico; de mi acento andaluz se empezaban ya a reír algunos.
Su familia gozaba de una buena tranquilidad económica, aunque su padre se ausentaba en ocasiones porque sus responsabilidades como piloto así lo demandaban; mi familia esperaba que el sueldo cubriese lo imprescindible, mis padres eran expertos en estirar las pesetas, con la ayuda de Dios (nunca mejor dicho…)
Todas las niñas querían ser amigas de ella; yo aún no tenía amigas en Madrid.
Y ella fue en mi busca. Y se preocupó de que todos me hiciesen un huequito en sus ajetreadas actividades de patio, incluso en algún que otro cumpleaños. Creo que se fijó en mí, precisamente porque ella conocía por experiencia propia, el dolor de las separaciones y el duro trabajo de hacerse hueco en un lugar nuevo.
Ella se convirtió en mi mejor amiga, en mi amiga preferida, no en la única amiga, pero si en mi amiga del alma durante dos años y medio muy especiales e intensos… luego lloré inconsolablemente cuando sus padres de nuevo tuvieron que mudarse.
Y siguieron las cartas y los regalitos escondidos en los sobres. Las dos estábamos empeñadas en que nada, ni el tiempo, ni la distancia nos robase aquello tan precioso que habíamos construido en contra de tantas cosas. Al principio eran frecuentes y muy largas, teníamos que contárnoslo todo… (Todavía no estaba a nuestro alcance la tecnología actual) pero ¡no nos hacia falta!
Incluso llegó a visitar España con su familia en una ocasión, que aceptamos como un regalo del cielo las dos.
Yo me casé primero, y ella me mandó una carta preciosa llena de tiernos deseos. Yo tuve mi primer bebé y ella desde Brasil me mando un trajecito…
No sé muy bien en que mudanza, si de ella o mía, perdimos el contacto… y desgraciadamente aquella amistad que había sobrevivido décadas, se convirtió en uno de mis preciados recuerdos de infancia y en el fondo de mi corazón le pedía a Dios, que si había alguna forma de volver a cruzar nuestras vidas…
Hace dos años recibí una tarjeta: ella vivía ahora en California, yo en Torrejón. Ella había visitado a su madre en Brasil y había encontrado allí una carta mía, que como recurso probablemente perdido yo le había mandado, no sabiendo si alguien de su familia viviría todavía en una dirección antigua que encontré en una vieja agenda. Yo tengo tres hijas, ella desborda su amor en los niños con los que a diario topa en su labor de asistente social.
Esta navidad me extrañó no haber recibido una felicitación suya… las suyas son especiales, siempre lo han sido. A principio de año recibí un correo electrónico: su padre acababa de morir, el mío se fue hace ya trece años… las dos lloramos juntas, en la distancia, las pérdidas de nuestros queridos e inolvidables padres.
Ella se llama Eveline, yo… no tiene importancia.
ELLA SE LLAMA MARÍA ESTER… SIN LA “H” POR FAVOR…
Vino de Jaén…Yo tenía un mapa de España en la pared, arriba de mi cama, y Jaén siempre me había llamado la atención. No sabia por qué hasta el día en que la conocí.
Tenía el pelo más negro que el color negro, y lo arreglaba detrás de una oreja como jamás yo pude hacer con el mío.
Como cualquier niña en el 5º EGB necesitaba amigas, y yo fui la primera en la cola para ser su amiga y darle las bienvenidas a nuestro colegio: “Padre Coloma”.
Maria Ester no salía al pasillo para rezar los Ave Maria(s), y eso me parecía sorprendente. Yo la respetaba más y la quería más por eso. Tenía sus motivos; su padre era pastor de la iglesia Evangélica. Eso era algo nuevo dentro de mi chiquito mundo católico. Una vez, caminando hacia el campo, dándonos las manos, hablamos de reunir todas las religiones en una sola. Que maravilloso sueño de infancia!
Su madre hacia la paella más rica de Madrid. Yo intenté, sin éxito, decirle a mi madre los ingredientes que iban en esa paella… Pero mi madre no era de Andalucía.
Su padre me pintó un cuadro por mi cumpleaños. Un burrito muy curioso que por algún tiempo pensé ser yo misma, puesto que Maria Ester me había asegurado de que su padre pintaba muy bien a la gente.
Ella fue a dormir a mi casa una noche, y tuvo miedo. Y me dio lástima no saber cómo consolarla. Me di cuenta, entonces, que realmente contaba con una muy estrecha relación con sus padres y que era de verdad una perla para ellos.
En la clase, nos pusieron sentadas juntas hasta que descubrieron que hablábamos por demás. Y que nuestra fértil imaginación, añadida a las sencillas tonterías de niñas de 5º EGB, nos hacia carcajear al recordar a Caín y Abel.
Quedaron bellos recuerdos de una dulce amistad que continúa a crecer a través de la distancia. Sus cartas con sus dibujos me hicieron sonreír. Yo la extrañaba… La extraño.
Se casó más joven que yo…pero yo más ingenua que ella.
Tuvo preciosas hijas…yo las tuve solo en sueños…y Dios me dio a mi a cuidar de los hijos de otras madres.
Su matrimonio se fortaleció…el mío, marchitó…y me dolió decírselo…pero nunca dudé de su apoyo, su comprensión, y de su amor de amiga.
El tiempo pasó, parte del mismo sin saber de Maria Ester, pero sin perder la esperanza de reencontrar a mi querida amiga de infancia.
Y ahora que la tengo “cerca” no la voy a perder de vista porque es el mejor reflejo de una infancia española con sabor a guitarra flamenca rodeada de niños felices, creando lazos de amor que perduran por toda una vida.
“Nunca abandones a tus amigos…” (Prov. 27:10)

María Ester Sánchez es p rofesora, dirige la ONG Mosaico de Esperanza  y el ministerio Operación Bernabé . Está casada con Guille Eddy y tiene tres hijas.

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