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Peligros de la manipulación genética

Antonio Cruz Suárez

 

Manipulación genética (10)

Peligros de la manipulación genética

En el año 1970 la biología empezó a emplear todo el conjunto de técnicas capaces de aislar genes y estudiarlos para después modificarlos y transferirlos de un ser vivo a otro.

17 de julio de 2011

Desde entonces, en el seno de la comunidad científica comenzó a despertarse una gran inquietud moral, ¿serían peligrosos tales experimentos? ¿podría ocurrir que cualquiera de estos microbios a los que se les introduce el gen de alguna enfermedad grave, como el cáncer, se escapara de los laboratorios y provocara una terrible epidemia? ¿acaso no existe la posibilidad de que algún “científico loco”, o subvencionado por cualquier organización terrorista, diseminara entre la población bacterias cargadas con genes que produjeran venenos mortales?
Los principales temores, suscitados en aquella época, se debían al desconocimiento de los posibles efectos patógenos que los organismos modificados podían tener sobre el ser humano o el medio ambiente.
Tales preocupaciones motivaron que en febrero de 1975 se realizara en California la famosa Reunión Internacional de Asilomar, en la que se debatieron todos estos asuntos.
Por primera vez en la historia de la investigación científica se produjo esta situación tan especial. Los hombres de ciencia se autoimponían una prórroga a sus propias investigaciones. La conclusión a que se llegó fue que, aunque la investigación del ADN recombinante debía continuar, ciertos experimentos requerían una moratoria.
El aplazamiento sólo duró 18 meses, hasta que un comité de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos confeccionó un proyecto para regular tales estudios.
Algunos de los principales problemas planteados por la ingeniería genética tienen que ver hoy con las alergias que ciertos alimentos manipulados pueden producir en el ser humano.
Si los genes extraídos de una planta son capaces de provocar alergias en determinadas personas, cuando sean manipulados e introducidos en otra seguirán conservando su alergenicidad para tales personas. Esto es, por ejemplo, lo que ocurrió con ciertas habas transgénicas. La compañía norteamericana Pioneer Hibred introdujo un gen de la nuez de coco del Brasil, que provocaba alergia a ciertas personas, en las habas de soja. Esto se hizo con la intención de producir habas de soja con mayor contenido proteico.
Sin embargo, al comprobar los efectos alérgicos la compañía decidió detener el lanzamiento de tal producto. Debido al peligro de los alimentos que pueden producir alergias a algunas personas, sería conveniente el adecuado etiquetado de tales productos o la eliminación total de su uso para la alimentación. Esto es precisamente lo que proponían organizaciones como Consumers International que apoyaban el principio de que los alimentos transgénicos deben ser tan seguros como sus equivalentes tradicionales y que no debería comercializarse ningún producto que no hubiera superado un examen amplio y adecuado de su seguridad.
Actualmente, después de casi treinta años de manipulación genética, parece que el riesgo no es tan grande como antes se pensaba. Se han realizado ya miles de liberaciones controladas de microorganismos manipulados al medio ambiente y, lo cierto es que no existen noticias de que se hayan producido desastres ecológicos.
En principio, cabe pensar que las medidas de control utilizadas son suficientes para garantizar la seguridad de estas prácticas. Lo cual no implica que no se deba continuar investigando el problema de liberar organismos modificados al ambiente , sino que es menester proseguir perfeccionando tales conocimientos. Pero, en contraste con lo que se pensaba durante los primeros años, hoy se cree que los beneficios de la ingeniería genética superan con creces a los riesgos y que gracias a ella la humanidad podrá solventar los principales problemas que tiene planteados.
No hay que cerrar la puerta al estudio científico de la vida en base a ciertas sacralizaciones falsas del mundo natural o del propio ser humano. La enseñanza que se desprende de la doctrina bíblica de la creación muestra que la criatura humana tiene la obligación de conocer y descubrir científicamente la naturaleza en la que ha sido colocada como “imagen de Dios”. Y, más aún, debe procurar con todas sus fuerzas “humanizar” esa creación.
Frente a cualquier amenaza tecnológica el creyente debe intentar siempre servirse de la técnica y nunca convertirse en servidor de ella. Pero también es verdad que cuando la manipulación genética se vuelve arbitraria y reduce la vida humana a un simple objeto, entra en el terreno de la degradación y puede despojar al hombre de su libertad y autonomía.  Como afirma Hans Jonas: “los actos cometidos sobre otros por los que no hay que rendirles cuentas son injustos” (Jonas, Técnica , medicina y ética, Paidós, Barcelona, 1996: 133). Toda manipulación genética del hombre que traspase la frontera de la libertad del prójimo y pretenda programarle o diseñarle según criterios ajenos a él, será opuesta a la ética.  Contra esto último siempre habrá que seguir luchando.

Autores: Antonio Cruz Suárez

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Espiritualidad en libros de judíos y conversos (3)

Manuel de León

 
Los libros en tiempo de Reformas

Espiritualidad en libros de judíos y conversos (3)

Observamos que el sedimento de las mentalidades del siglo XV encontrará asiento en el XVI con el desarrollo de las ciencias bíblicas.

13 de julio de 2011

Ya en 1416, Juan el Viejo exponía en el Memorial de los Misterios de Christo , y daba a luz la Declaración del Salmo LXXV , obras estas en que a la erudición de las Santas Escrituras, conocidas en los textos originales, allegaba mucha y muy sazonada doctrina.
En hermoso castellano, sencillo y castizo, desgranaba los versículos y desentrañaba el hebreo, transmitiendo erudición y piedad. Figuran dignamente a su lado un don Alfonso de Cartagena, un maestre Pedro Martin, un fray Lope Ferrández, y un fray Alfonso de San Cristóbal, quienes difundían la Palabra de Dios durante la primera mitad del siglo XV.” “Señalóse el obispo de Burgos, oráculo de la corte, entre los escritores ascéticos con su aplaudido Memorial de Virtudes , obra escrita en lengua latina y traída después al castellano l, y con el celebrado Oracional de Fernán Pérez, libro de muchos citado con error, y de muy pocos detenidamente examinado . Escribíalo en los dos últimos años de su vida, muerto ya el rey don Juan II, y requerido por el docto caballero Fernán Pérez de Guzmán, que retirádo en su castillo de Batres, “imploro (le decía con singular instancia) la fuente de vuestra sabiduría, para fartar la sed de mi desseo, que lié de mi natural condición, el qual es algund remedio a mis tribulaciones” . (Amador de los Ríos, 1848 pág.317)
No nos parece desacertada la exposición de Joseph Pérez [1] , aunque parezca paradójica su postura, cuando sostiene que, aunque muchos han colocado la modernidad más tardíamente en el siglo XVII, es el siglo XVI el que entronca con la Edad Media como algo más natural. Dirá Joseph Pérez: “Los anhelos de una vida religiosa más afectiva, más sentida, más intensamente vivida, aparecen en la baja Edad Media, así como el rechazo de una teología libresca, sobrecargada de fórmulas intelectuales y escolásticas y el deseo de una lectura directa de la Biblia, prescindiendo de los comentarios pesados de los doctores”. Deja claro Pérez que el legado espiritual del medievo influirá definitivamente en los movimientos alumbrados, erasmistas y luteranos. La aportación a la espiritualidad de los místicos alemanes del medievo tendrá una influencia importantísima entre los movimientos del XVI. Pérez sostiene que el luteranismo español no logró arraigar profundamente a diferencia del alumbradismo que sí logró canalizar las inquietudes de los españoles y por tanto logró preocupar a las autoridades. Resulta sorprendente, sin embargo, que este autor no considere los tres movimientos (alumbrados, erasmistas y luteranos) como un todo de las inquietudes religiosas del XVI.
Es consciente Pérez que la Biblia es el centro de estos grupos que se reunían en “conventículos” para leerla y estudiarla, “interpretándola de una manera muy personal”. En la interpretación y libre inspiración personal de textos evangélicos, Pérez ve que los alumbrados prescinden de la ciencia humana para entenderlos, pero no es correcta esta interpretación en la práctica alumbrada ya que recurrían a la “ciencia y la experiencia” como machaconamente afirmaba Juan de Valdés. Pone el ejemplo de Rodrigo de Bivar que comentaba un trozo del Evangelio “no sabiendo letras ny aun gramática”. El doctor Diego de Albornoz discute su interpretación y Bivar exclama: “Ah Señor, que esta manera de inteligencia no la alcanzan los teólogos sino los que gustan del espíritu del Evangelio”. Está claro que “gustar del espíritu del Evangelio” tiene más importancia entre los alumbrados que la sabiduría de los sabios cuyo entendimiento esta entenebrecido como afirma el apóstol Pablo. La razón humana poco puede servir para el camino de salvación en un ser humano incapaz de elevarse hasta la gloria de Dios. Solo la fe es la única vía para alcanzar la salvación. Sin embargo esto no supone un rechazo a la “ciencia” y un abandono de la razón, como lo demostraron muchos de los alumbrados, los erasmistas y luteranos que fueron adelantados en muchas ciencias.
Pérez considera que el protestantismo español con raíces judeoconversas y alumbradas, es un movimiento diferenciado y elaborado a partir de fuentes españolas, si bien reconoce que en Juan de Valdés hay influencias de Lutero como lo ha demostrado Carlos Gilly. Gilly, contrariamente a lo demostrado por C. Nieto. Dice Gilly que el Diálogo de doctrina cristiana  de Valdés tiene adaptadas libremente y hasta traducidas de una manera casi literal trozos de varias obras de Lutero. Sin embargo se insiste en que la mística del XVI arranca del franciscanismo y su reformación, cuando nosotros entendemos el siglo XVI como un siglo de reforma desde la Biblia y la exposición de las enseñanzas del Evangelio, que poco tienen que ver con la mística visionaria y profética, aunque esta fuera permitida por Cisneros. ¿Tiene algo que ver la mística con fray Luis de León, por ejemplo, aunque se le sitúe entre ellos? Melquiades Andrés dice que “no existe primero la herejía o la mística de los alumbrados y después la mística ortodoxa que lo rectifica, sino que históricamente aparece primero el recogimiento y luego la desviación o mala inteligencia del mismo”. Melquiades Andrés considera al recogimiento como místico y por tanto arranca la mística del franciscanismo, pero según Nieto en el siglo XVI son los alumbrados dexados , los que imprimen formas distintas de espiritualidad. La llamada a la interioridad y la libertad espiritual que vemos en los alumbrados y franciscanos, no procede de las formas tradicionales de la piedad, ni de la teología ortodoxa, sino que esto se estaba aprendiendo de la lectura de la Biblia. Los verdaderos adoradores habían comprendido que había que adorar al Padre en espíritu y en verdad, por eso el iluminismo español habla de libre inspiración, sin trabas dogmáticas e institucionales, que lo convertían en peligroso para Melchor Cano.
Estamos en desacuerdo con Joseph Pérez cuando afirma que el luteranismo ha tenido escasa importancia, siendo las coincidencias entre Lutero y los protestantes españoles raras y fortuitas. Esta afirmación se repite constantemente sin que intelectualmente tenga contestación y se acepta como dogma de eruditos. Ciertamente no todas las preocupaciones y enseñanzas de los protestantes españoles se dirigieron hacia la exégesis, la filología o la teología especulativa, pero ello no quiere decir que no coincidieran con Lutero. Además se ha usado la magna obra de Lutero o de Calvino para contraponerla o compararla a principios elementales de muchos de nuestros luteranos, que fueron encasillados por la Inquisición en artículos y expresiones de los libros de procesar. Además la mayoría de nuestros protestantes tuvieron que aplicar el principio de “primero vivir y después filosofar” al ser perseguidos o permanecer expatriados. Sin embargo la mayoría de los reformados españoles influiría decisivamente en la concordia intelectual y política de este siglo tan convulso, donde muchos de ellos fueron alabados por sus contemporáneos y representaron un contrapeso intelectual y espiritual en Europa. Aunque solo fuera por la reacción que provocó el luteranismo en España, habría que considerar su extraordinario valor.


[1] De l’humanisme aux Lumières études sur l’Espagne et l’Amérique Collection de la Casa de Velázquez Autor Joseph Pérez.-Casa de Velázquez, 2000.- Pág. 180

Autores: Manuel de León

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Los adoradores de la cebolla

Juan Antonio Monroy

 
Métodos adivinatorios (4)

Los adoradores de la cebolla

Ha quedado escrito que en su DICCIONARIO DE LAS ARTES ADVINATORIAS, Gwen Le Scouezec registra 227 fórmulas para predecir el futuro. Hemos comentado las más utilizadas, las más conocidas, pero queremos exponer una más como ejemplo de artificio y superchería.

13 de julio de 2011

CROMNIOMANCIA
A nuestro juicio se trata de un método sumamente estrafalario; la cromniomancia o adivinación por la cebolla . El autor da una explicación sencilla y suficiente de esta extraña fórmula adivinatoria. Dice: “Los que la practicaban, colocaban en la noche de Navidad algunas cebollas sobre el altar y escribían encima el nombre de la persona de quienes querían saber noticias. La cebolla que brotaba primero anunciaba que el sujeto cuyo nombre contenía gozaba de perfecta salud. Esta adivinación se hallaba también en uso en Alemania, entre las jóvenes que deseaban saber a quién tendrían por marido”.
En un extraño libro publicado en francés, Guy Breton descubre en el París nocturno una secta, asociación o cofradía cuyos miembros se hacen llamar “ Adoradores de la cebolla ”.
Puesto en contacto con el director espiritual del grupo, éste le cuenta la historia y significado de tan extraño culto. “Nuestra religión –dice- fue fundada en 1929 por el hermano François Thomas. Un día en el mercado de El Havre, vio una cebolla que gemía. Esto fue para él una verdadera revolución, una señal del cielo. Comprendió que, como la cebolla, el hombre tiene también el poder de escapar a la muerte”.
Estrafalario, ridículo, anormal, todo lo demencial que se quiera, pero auténtico. ¿Qué límites tiene la locura humana?
Y MUCHAS OTRAS…
Algunas fórmulas propuestas por la adivinación para predecir el futuro de la persona humana, como la cebolla, son insultos a la inteligencia. Las hay para todos los gustos.
Según los ocultistas, se puede adivinar por los gallos, por la harina de trigo, por la sal, por un hombre sacrificado, por las arañas, por las ranas y los sapos, por el bostezo, por el perro, por la llave, por las cenizas, por la sombra, por las liebres, por el vuelo de los murciélagos, por las serpientes, por las uñas de la mano, por el peroné de un cordero, por los lagartos, por los quesos, por las manchas de tinta y por centenares de otros métodos tan absurdos como los descritos. Pero así es la especie humana.
El escritor y moralista francés del siglo XVI, Michel de Montaigne, decía que el temor, el deseo y la esperanza empujan a las personas a pensar en el porvenir, robándoles el sentimiento y la consideración de lo que es para ilusionarse con lo que será, tal vez cuando ya no exista.
En próximos artículos escribiré sobre la adivinación en la Biblia. El tema no escapa a la atención del Libro Eterno. Tiene mucho que decirnos al respecto.

Autores: Juan Antonio Monroy

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