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Documentarista afirma ter encontrado pregos da cruz de Cristo

 

DA BBC BRASIL

Um documentarista afirma que dois pregos encontrados em um tumba em Jerusalém podem ter sido usados na crucificação de Jesus Cristo, hipótese que causou polêmica e crítica entre especialistas em arqueologia.

Os objetos foram encontrados em 1990 durante uma escavação na região montanhosa de Armon Hanatziv, a seis quilômetros ao sul da cidade antiga de Jerusalém. A área agora possui um parque e prédios residenciais.

No local, estavam dois ossuários (caixas contendo restos mortais antigos), ambos com a inscrição "Caifás", nome do sumo sacerdote de Jerusalém durante o período de Jesus.

Segundo a Bíblia, Caifás entregou Jesus ao governador romano Pôncio Pilatos para que o messias fosse depois condenado à morte por crucificação.

Os pregos estavam dentro de um dos ossuários, assim como outros objetos como moedas, uma garrafa de perfume e um lampião.

Os artigos, levados a um laboratório na Universidade de Tel Aviv, passaram por estudos e ficaram guardados por cerca de 15 anos.

Para o documentarista Simcha Jacobovici, as autoridades israelenses não deram a importância devida aos pregos, que, segundo ele, teriam sido usados na crucificação e, anos depois, enterrados junto de Caifás por sua família.

O motivo disso, de acordo com o diretor, seria o fato de o sacerdote ter mudado de ideia sobre Jesus após a cruficicação. Enterrar Caifás com os pregos seria uma maneira de dar-lhe proteção divina na vida após a morte.

Jacobovici considera as evidências "muito fortes", mas admite não ter 100% de certeza de que os pregos foram de fato utilizados para crucificar Jesus.

O assunto é tema de seu documentário "Nails of the Cross" ("Pregos da Cruz", em inglês), primeira parte de uma série chamada "Jewish Secrets of Christianity" ("Segredos Judeus do Cristianismo"), a ser transmitida por uma rede de TV israelense.

Nascido em Israel e criado no Canadá, Jacobovici é autor de diversos filmes e programas de TV em que explora assuntos relacionados à arqueologia e à história, como a série "The Naked Archaeologist", transmitida pelo canal History Channel.

Menahem Kahana/AFP

Para documentarista Simcha Jacobovici, autoridades israelenses não deram importância devida aos pregos

Para documentarista Simcha Jacobovici, autoridades israelenses não deram importância devida aos pregos

POLÊMICAS

Alguns documentários de Jacobovici sofreram críticas por sua suposta falta de apuro científico. Um deles foi "The Lost Tomb of Jesus" ("A Tumba Perdida de Jesus"), que afirma que a família de Jesus estaria enterrada em uma tumba próxima à cidade antiga de Jerusalém.

A Autoridade de Antiguidades de Israel, órgão que supervisionou as escavações em 1990, afirma que pregos são frequentemente encontrados em tumbas na região.

A entidade diz, segundo a agência Reuters, que o filme de Jacobovici é "interessante", mas a sua interpretação sobre os pregos é "fantasiosa". O órgão afirma ainda que Caifás era um nome comum à época, e que não há provas de que os ossuários contêm os restos do sacerdote.

O documentarista, citado pela agência Xinhua, contesta a Autoridade e diz que o nome era incomum, o que faz com que as caixas de ossos sejam de fato do religioso que entregou Jesus a Pilates.

Já Zvi Greenhut, da Autoridade de Antiguidades de Israel, que foi responsável pela escavação em Armon Hanatziv, negou, em entrevista à rede CNN, que os pregos que estão na Universidade de Tel Aviv sejam os mesmo que ele desenterrou. Greenhut disse ainda que considera as teses de Jacobovici "imaginativas".

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Estudos

Las fiestas judías

César Vidal Manzanares

 

Las fiestas judías

El contexto religioso de los Evangelios (XI)
Acostumbrado a las definiciones dogmáticas que caracterizan a las religiones que conoce, más o menos superficialmente, el hombre de nuestro tiempo difícilmente puede hacerse una idea de la enorme flexibilidad doctrinal que caracterizaba al judaísmo que antecedió la época de Jesús y que existió, al menos, hasta la destrucción del Templo en el año 70 d. de C. Salvo la creencia en un Dios único que se había

10 de febrero de 2006

Hemos tratado ya las diferentes escuelas religiosas (o sectas) judías para examinar lo que tenían de distintivo y en qué medida se podían relacionar con el movimiento originado en Jesús de Nazaret. Así, tras haber comenzado por los escribas, fariseos y saduceos (que aparecen en las páginas del Nuevo Testamento) vimos a los esenios y la secta de Qumrán, para pasar luego a los zelotes.
Cuando uno concluye el examen de las sectas judías en la época de Jesús, no debería caer en el error de pensar que las mismas representaban a la mayoría de la población. De hecho, y si hemos de creer en el testimonio de las fuentes, las mismas no pasaban de ser minorías bien constituidas, cuyos miembros rara vez superaban algunos millares.
Igual que constituye un error de bulto identificar a los profesantes de una religión determinada con las opiniones de la escuela teológica de moda, no lo es menos el pensar que todos los judíos de la época de Jesús se hallaban encuadrados en algunos de los grupos someramente descritos en este capítulo. Si hemos de ser sinceros, tenemos que confesar que la inmensa mayoría quedaba fuera de los mismos. De mayor importancia incluso que las diferentes sectas que encontraban cabida en el seno del judaísmo del Segundo Templo fueron, sin duda, las instituciones religiosas.
LAS GRANDES INSTITUCIONES JUDÍAS
Sin duda las principales fueron el Templo de Jerusalén, el Sanhedrín y la sinagoga. Y (aunque no sea en sí una institución) trataremos por su valor e influencia en el pueblo judío el concepto de esperanza mesiánica.
Mientras que no todos los judíos pertenecían, como ya vimos, a una secta (posiblemente, lo contrario sería lo cierto), estas instituciones sí afectaban la vida de, prácticamente, todo Israel entendiendo como tal no sólo el que vivía en tierra palestina sino los más de dos tercios de sus hijos cuyo hogar material se encontraba fuera de la misma, en lo que, convencionalmente, recibía el nombre griego de "Diáspora" y los hebreos de "gola" y "galut".
Estas tres instituciones correrían una suerte diversa. El Templo, de importancia esencial en la época de Jesús, sería arrasado, como ya vimos, por las tropas romanas de Tito creando con ello un dilema espiritual a Israel. Desde el año 70 d. de C., y salvo un intento fallido del emperador Juliano el apóstata, no se ha pretendido ni realizado su reconstrucción.
El Sanhedrín, tal y como lo conoció Jesús, desaparecería momentáneamente tras la catástrofe del año 70 d. de C. Sólo la sinagoga permanecería para convertirse en foco no sólo de la vida religiosa sino también social de los judíos en los siglos siguientes.
Hemos incluido al final de este capítulo también un pequeño excursus sobre la esperanza mesiánica. La misma, obviamente, no era una institución pero casi tenía valor de tal entre los judíos. Con la excepción de los saduceos, puede decirse que todos creían en ella, aunque su creencia no era, ni lejanamente uniforme. A esta variedad, siquiera someramente, nos referiremos porque nos permitirá entender la visión concreta que del Mesías tuvieron Jesús y sus primeros discípulos.
EL TEMPLO Y LAS FIESTAS JUDÍAS
Seis eran las fiestas que los judíos celebraban de manera especial en la época de Jesús.
La primera del año era la de Purim (suertes) celebrada en torno a nuestro primero de marzo en conmemoración de la liberación de los judíos de manos de Hamán, según narra el libro bíblico de Esther. La segunda era la Pascua celebrada el 14 de Nisán (cerca de nuestro inicio de abril) en memoria de la liberación de los israelitas de la esclavitud de Egipto. Su importancia era tal que los romanos solían liberar un preso en esa fecha, de acuerdo a la voluntad del pueblo. A continuación de la Pascua, y en asociación con ella, tenía lugar laFiesta de los Panes sin levadura durante siete días.
En tercer lugar, los judíos celebraban la festividad de Pentecostés que tenía lugar cincuenta días después de Pascua, cerca del final de mayo. Se conmemoraba en ella la entrega de la Ley a Moisés, así como la siega del grano del que se ofrecían en el Templo dos de los llamados "panes de agua".
A continuación nos encontramos con el Día de la Expiación que, en realidad, consistía más en un ayuno que en una fiesta. Era el único día, como ya vimos, en que el Sumo sacerdote podía entrar en el Santísimo para ofrecer incienso y rociar la sangre de los sacrificios. Tras realizar estos actos, se soltaba un macho cabrío al desierto que llevaba, simbólicamente, la culpa de la nación, y se sacaban fuera de la ciudad los restos de los animales sacrificados en holocaustos. Durante el día se ayunaba y oraba de manera especialmente solemne.
Cinco días después tenía lugar la fiesta de los Tabernáculos o Cabañas, cercana a nuestro primero de octubre. Se conmemoraba con ella la protección de Dios sobre Israel mientras vagó por el desierto a la salida de Egipto y servía asimismo para dar gracias a Dios por las bendiciones recibidas durante el año. Durante esta festividad, era costumbre que la gente viviera en cabañas improvisadas, y situadas a no más de una jornada de sábado de Jerusalén, en recuerdo de la experiencia pasada de Israel. Los dos actos religiosos principales eran el derramamiento de una libación de agua, realizada por un sacerdote usando una jarra de oro con agua del Estanque de Siloé, y la iluminación del Templo mediante cuatro enormes lámparas que se situaban en el patio de las mujeres.
Finalmente, nos encontramos con la Fiesta de la Dedicación (a mediados de nuestro diciembre, aproximadamente) que conmemoraba la restauración y rededicación del Templo realizada por Judas Macabeo. Durante esta fiesta era común leer los libros I y II de los Macabeos. Sólo comprendiendo la importancia del Templo podemos entender algunos de los datos que nos han llegado en el Nuevo Testamento y en otras fuentes. El primero es la aversión existente entre los judíos y los samaritanos. Estos, a los que no nos referiremos en esta obra por tener una importancia muy tangencial, pretendían ser seguidores de Moisés y consideraban el Pentateuco como revelación divina, con algunas variantes textuales. Esperaban a una especie de mesías conocido como "taheb", pero adoraban a Dios en otro santuario situado sobre el monte Gerizim.
Aquel estado de cosas era más que suficiente para indisponer entre si a ambos pueblos. Los judíos ni siquiera osaban pasar por Samaria en sus viajes a Jerusalén y los samaritanos no perdían ocasión, como pudimos ver en parte al estudiar el contexto histórico, para hostigarlos.
JESÚS Y EL TEMPLO
Mayor trascendencia aún tiene la actitud de Jesús y de sus discípulos hacia el Templo. Aunque tanto el uno como los otros participaron en sus actos principales, no dejaron de anunciar que los días del mismo estaban contados.
Tanto en Q como en los Cuatro Evangelios, Jesús anuncia que el Templo sería arrasado y es sabido que, una vez que tal hecho se produjo, los cristianos lo aprovecharon como argumento apologético contra los judíos.
No sólo eso. Si aceptamos como históricas las tradiciones contenidas en el Evangelio de Juan sobre las visitas de Jesús a Jerusalén podemos ver que éste tendió a presentarse como una alternativa sustitutoria de las festividades judías. No es de extrañar que en su proceso una de las acusaciones fuera la de amenazar con destruir el Templo, que constituía una tergiversación de sus enemigos, sin duda, pero con un poso referencial, y tampoco debería sorprendernos que el primer mártir cristiano, Esteban, fuera linchado bajo la misma acusación (Hechos 7).
Cuando se produjo la destrucción del Templo, si para el judaísmo significó una tremenda desolación además de un conjunto de problemas teológicos (vg: ¿cómo expiar los pecados si ya no existía donde?), para los primeros cristianos no fue sino una confirmación de su fe.
En el próximo artículo estudiaremos el Sanhedrín


Artículos anteriores de esta serie:



Los escribas


Los fariseos (1)


Los fariseos (2)


Los fariseos (3)


Los saduceos


Los esenios


Los zelotes


La secta de Qumran


Los `am-ha-aretz´

10 
Las instituciones judías y Jesús

Autores: César Vidal Manzanares

© Protestante Digital 2011

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Artigos Noticias

El FBI investiga la «Iglesia de la Cienciología» por supuesta práctica de esclavitud

Informa The New Yorker

 

El FBI investiga la «Iglesia de la Cienciología» por supuesta práctica de esclavitud

La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) investiga si la Iglesia de la Cienciología practica la esclavitud sobre algunos de sus miembros, afirma en un extenso artículo de la revista The New Yorker.

14 de febrero de 2011, NEW YORK

La “Iglesia de la Cienciología”está en problemas. Al menos desde 2009, el FBI ha hecho entrevistas a antiguos miembros de esa iglesia a la que pertenecen artistas tan conocidos como Tom Cruise o John Travolta, debido a las acusaciones que recibió sobre esas supuestas prácticas y el caso aún sigue abierto, según el citado artículo, que puede leerse en la web de la revista.
El reportaje, firmada por el conocido periodista Lawrence Wright y que ocupa 26 páginas del número del 14 de febrero de la prestigiosa revista, rinde cuenta de supuestos casos de maltrato a miembros de la iglesia que quieren abandonarla y de cómo se confina a miembros a los que hay que "reeducar" en unos campos durante años, donde trabajan a cambio de nada o pequeñas retribuciones.
Además, se detallan casos de supuesto abuso físico y psicológico cometidos por el jefe de la iglesia, David Miscavige, íntimo amigo y padrino del actor Tom Cruise en su boda con Katie Holmes.
Precisamente una parte del artículo se centra en el propio Cruise, de quien se dice que se ha aprovechado en varias ocasiones de miembros de la Cienciología, a quienes se ordenó que reformaran un hangar y una de sus oficinas en California, dos motocicletas y uno de sus automóviles y a quienes el conocido actor pagó 50 dólares semanales.
Así lo relata a la revista John Brousseau, ex cuñado de Miscaviage y que fue perseguido por medio país por miembros de la iglesia cuando intentó abandonarla.
LA HISTORIA DE PAUL HAGGIS
Sin embargo, el peso del artículo recae sobre declaraciones dadas a la revista por el cineasta Paul Haggis, ganador de dos premios Oscar por ´Crash´ (2004) y quien abandonó en 2009 su militancia en la Iglesia de la Cienciología ante el rechazo de esta organización al matrimonio homosexual. "Estuve en la iglesia durante 34 años. Todo el mundo podía ver lo que pasaba, pero yo no sé por qué no podía verlo", señala el director, quien detalla cómo entró en contacto con la Cienciología, el proceso que vivió durante décadas en su seno y su salida del grupo hace un par de años.
Haggis relata cómo supo de una congregación de la Cienciología llamada Sea Org, a la que niños de diez y doce años eran llevados por sus padres a trabajar, lo que le recordó incluso a las condiciones de esclavitud infantil que había visto en Haití.
El director cuenta que cuando una de esas familias quiere abandonar la congregación se les presenta una factura que puede alcanzar los cien mil dólares por servicios de ayuda y formación recibidos.
"Esas familias no tienen dinero, se marchan avergonzados por lo que han hecho, no tienen un historial laboral, están perdidos y desaparecen", indica Haggis, quien asegura que estaría "feliz" si la iglesia se destruyera "simplemente por esas actuaciones".
Los portavoces de la Iglesia de la Cienciología niegan todas las acusaciones que se vierten en el artículo y en un comunicado aseguran desconocer la investigación del FBI.
"Es desafortunado que The New Yorker haya elegido presentar la Cienciología a sus lectores a través de los ojos de un apóstata, alguien que los estudiosos religiosos definen unánimemente como poco fidedigno", señalaron los portavoces en relación a Haggis.

© Protestante Digital 2011