Categorias
Estudos

Fin de los tiempos señala futuro brillante para Cristianismo, dice Chuck Smith

 

PorAlex Murashko | Reportero de Christian Post Traductor Raúl Castillo

CHINO HILLS, Calif. ─ El fundador del movimiento Calvary Chapel concluyó el evento denominado Conferencia 2012 Profecía SoCal en Calvary Chapel Chino Hills este domingo llevando un mensaje de "esperanza bienaventurada" para los cristianos en el final de los tiempos.

  • Chuck Smith

    (Foto: Calvary Chapel Chino Hills/Steve Hurlbert)

    El pastor Chuck Smith cerró la Conferencia de Prefesia SoCal 2012 en Calvary Chapel Chino Hills con un mensaje de "esperanza bienaventurada" para los cristianos durante los tiempos finales, el 4 de marzo de 2012.

 

Más de 8,000 personas asistieron durante los tres días que duró la conferencia, que fue llevada a cabo en la iglesia mencionada y que contó con la presencia de varios ponentes que abordaron las difíciles objeciones y conceptos erróneos en conexión con el final de los tiempos.

Smith, de edad de 84 años, y que es el pastor de la iglesia Calvary Chapel Costa Mesa, está actualmente recibiendo atención médica para tratamiento de cáncer en el pulmón. Sin embargo, no tuvo problemas para dar a la audiencia un fuerte mensaje de esperanza en un mundo decaído.

"Estamos al borde, según parece, de una guerra en el Medio Oriente que podría extenderse a nivel de un conflicto global de magnitud nuclear. La economía se estanca. Muchas naciones se encuentran al borde de la bancarrota y nuestro nación mantiene una deuda externa de muchos trillones de dólares. Esto es sencillamente desconcertante," dijo.

Comenzó su charla sobre aspectos proféticos mencionando el verso bíblico de Tito 2:13, el cual declara "aguardando la esperanza bienaventurada, y la gloriosa manifestación de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo."

"Hay ciertamente una esperanza bienaventurada que nosotros tenemos en nuestra condición de creyentes," les manifestó Smith a todos los asistentes. "En lo que al mundo respecta, no hay mucha esperanza. Cuando Uds. miran el mundo en el cual vivimos hoy, el futuro no luce muy luminoso."

Me Gusta en Facebook

Smith expresó que él siente que el gobierno de los EE.UU. está administrando los dineros de la nación de manera incorrecta.

"Los políticos parecen pensar que la mejor manera de salir de deudas consiste en pedir dinero prestado, pero Uds. saben que hay una ley básica de Economía que dice que cuando tu rendimiento es superior a tu fuerza (o factor de producción), tu mantenimiento es tu derrumbe.

"Justo en este momento hay varios hombres (candidatos presidenciales) en los EE.UU. que nos están haciendo promesas maravillosas. Ellos nos dicen que tienen las respuestas a los problemas que nuestra nación afronta, y tratan de animar a las personas a que confíen en ellos y les presten el voto porque ellos tienen las soluciones a los problemas.

"Pues, serán Uds. los que quizá tengan fincada su esperanza en estos hombres, pero yo ya he vivido tanto tiempo que ya he perdido esperanza en los programas implementados por los hombres y por ello busco una mejor esperanza-la esperanza de la venida de nuestro Señor Jesucristo," acotó.

Continuó explicando que la condición actual del mundo no se va a mejorar según las predicciones de La Biblia.

"La Biblia nos dice que las cosas no se van a poner mejor. Los días malos van a ir de mal en peor. Dijo el Señor Jesús en Mateo 24:12 "Y por haberse multiplicado la maldad en la tierra, el amor de muchos se enfriará."

Smith, quien en su congregación en Costa Mesa ofrece habitualmente actualizaciones en relación a los eventos en el Medio Oriente, comienza a menudo con noticias que muestran un potencial brote de guerra, pero concluye refiriéndose a los eventos actuales como "tiempos vibrantes".

"¿Cómo puede Ud. hacer, dirán Uds, todas estas horribles predicciones y a la vez estar sonriendo? Bueno, les diré que es porque el futuro para La Iglesia en muy brillante," explicó. "Ya casi llegamos, y sé cómo es que el cuento va a terminar y que resulta reconfortante cuando Uds. saben que terminará con la frase ‘y vivieron felices para siempre’ ".

Al hablar acerca del futuro, el prominente pastor dijo "¿Qué es lo que con certeza sabemos? Sabemos que hay dos eventos de gran trascendencia relacionados con La Iglesia. El uno es el arrebatamiento de La Iglesia. Es la esperanza que tenemos ahorita mismo, la gloriosa manifestación de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien viene por Su Iglesia."

Explicó que aunque la palabra "arrebatamiento" no es encontrada en las traducciones de La Biblia al inglés, "el tema del arrebatamiento es algo que está definitivamente en La Biblia,", precisó.

"La segunda venida del Señor es el siguiente evento de trascendencia, cuando EL viene a establecer su reino aquí en La Tierra. Esto es por lo cual oramos cuando repetimos en la oración del Padre Nuestro ‘venga tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo’ ".

"En el arrebatamiento El viene por Su Iglesia, pero en su segunda venida El viene con Su Iglesia," explicó Smith. "Creo en el inminente retorno de Cristo y que ese día bien podría hoy. El puede venir en cualquier momento… con optimismo diremos que puede ser antes que salgamos de este lugar.¿Por qué no?"

El pastor de California concluyó su mensaje diciendo "para el mundo el futuro es sombrío, pero para la iglesia resulta vibrante. Con ansias yo espero ese día. La venida de nuestro Señor Jesucristo es nuestra esperanza bienaventurada, es lo que nos sostiene hoy, y en un mundo que se resquebraja, todos podemos mantenernos firmemente con la frente en alto en medio de esa esperanza expresada en las promesas de Dios basadas en nuestra fe.

En los días siguientes como parte de la conferencia, tuvieron participación Miles McPherson, Jack Hibbs (pastor general de Calvary Chapel Chino Hills), Mark Hitchcock, Charlie Campbell, Ed Hindson, y Jerry Boykin (general retirado del ejército de los EE.UU.)

Categorias
Estudos

A FACE DO MALIGNO.

 

“Não queira usar Deus para conseguir as coisas, pois não terá êxito, mas permita que Deus te use, pois grandes coisas Ele fará em sua vida !”

( Rev. Mário de Oliveira – Presidente Nacional da Igreja do Evangelho Quadrangular ).

“Pessoas confiantes não se concentram nas suas fraquezas, elas se concentram e maximizam sua força”.

( Pr. Gidalti Alencar – Conferencista Internacional e Pastor na Igreja Cristo Nossa Rocha ).

“Nenhuma tentação é grande demais. Seja qual for à tentação você pode resisti-la e não cair”.

( Pr. Silmar Coelho – Escritor e Pastor na Igreja Metodista Wesleyana ).

“Deus é o único que faz as leis e o único juiz. Só Ele pode salvar ou destruir. Quem você pensa que é para julgar os outros?”. (Tiago cap.4 vers.12).

Ao longo de nossa vida, lidamos com tipos diferentes de inimigos. Alguns são motivados por razões pessoais. Uma pessoa pode ter antipatia por você por diversos motivos: pode ter inveja de seu sucesso ou, talvez, queira tirar de você algo que queira para si. Por vezes, você pode ser tão odiado a ponto de alguém querer machucá-lo gravemente, ou até tirar sua vida.

Quando você conhece seu inimigo e está preparado para o ataque, a vitória está ao seu alcance. No entanto, descobre-se que os maiores inimigos são aqueles desconhecidos e inesperados.

Vamos citar um exemplo: um amigo de confiança que fica contra você quando enxerga potencial de ganho pessoal; um colega de trabalho que faz fofocas e conspirações contra você na esperança de uma promoção, ou um ladrão escondido, à noite, esperando para assaltá-lo. A motivação que todos esses inimigos têm em comum encontra-se na raiz do mal.

Mal. Sabemos que existe, mas não é um assunto que gostamos de pensar ou confrontar. O mal tem uma face. É perigosa… Escura… Agourenta… Mortal. Você sabe qual a fonte do mal ??? Está ciente de como ele opera ??? Se não sabe como funciona, como pode proteger a si e seus amados adequadamente contra o ataque súbito do mal ???

Todos nós sabemos que tanto o bem como o mal existem em nosso mundo. Desde a infância, aprendemos que algumas coisas são ruins e outras são boas. Somos ensinados, quando crianças, que precisamos desenvolver a capacidade de distinguir entre o bem e o mal. Conforme crescemos, somos advertidos a estar às circunstâncias ao nosso redor, a fim de evitarmos o mal e escolhermos associar-nos ao que é bom.

Porém, quando perguntamos às pessoas se elas têm dificuldade em discernir o bem do mal, elas respondem com frequência: “Sim, tenho. Há muita ‘indefinição’ no mundo hoje”.

A maioria delas parece estar em consenso quanto a certos tipos de mal. É errado um pai abandonar um filho ou abusar dele física, sexual ou emocionalmente. É errado homens-bomba explodirem pessoas inocentes. É errado uma pessoa matar outra a sangue-frio ou torturá-la.

Há muitas coisas as quais são, de imediato, universalmente classificadas como más: demonstrar preconceito racial; ter ódio mortal de alguém; desfalcar ou administrar mal o dinheiro corporativo; ‘colar’ em uma prova; mentir, deixar de ajudar alguém necessitado quando se pode fazê-lo; roubar; cometer adultério, dirigir perigosamente; atirar aleatoriamente de um carro; sequestrar; estuprar; beber em excesso; usar drogas ilegais e muitos outros comportamentos maus e atitudes provenientes de pensamentos errados,isso também inclui pessoas fofoqueiras e anacondas bocudas e linguarúdas que existem também dentro das igrejas.

É possível olhar para determinadas situações e reconhecer um aspecto do mal incorporado a elas. Por exemplo: desperdício, doenças dolorosas, sofrimento de todos os tipos, fome mundial, miséria, perseguição intensa as pessoas boas ou a dor profunda por conta da perda de uma criança. Talvez não sejamos capazes de determinar a natureza ou causa exatas do mal, mas podemos sentir que a situação má possui em si um elemento de trevas. Reconhecemos que as coisas não são como deveriam ser em um mundo perfeito.

Reconhecer o mal, lidar com ele, procurar evitá-lo e fazer o bem, identificar o mal em nós e transformá-lo em bem: essas questões estão no cerne de nossa existência. Se, verdadeiramente, pudéssemos ser objetivos em nossa vida, talvez descobriríamos que gastamos a maioria dos dias tentando fazer as coisas que classificamos como boas e certas, e evitando situações, relacionamentos, encontros e circunstâncias que classificamos como maus ou errados. Ás vezes, falhamos miseravelmente em duas coisas: não sa fazemos o que sabemos ser certo e fazemos o que sabemos ser errado.

A Bíblia Sagrada ensina claramente duas coisas sobre o mal:

1ª) VOCÊ TEM UM INIMIGO PODEROSO, O QUAL TEM UM NOME: Satanás ou diabo. É um ser espiritual, a personificação suprema do mal. Lúcifer é o nome bíblico de um querubim de Deus que se rebelou contra Ele e foi lançado na terra, onde age como Satanás ou diabo (um ser espiritual que tenta opor-se a Deus e ao ser humano).

Satanás atua num reino invisível, de dimensão espiritual. Pode usar o que sua sogra diz ou o que seu colega de trabalho faz para ir contra você. Ele pode usar terroristas, criminosos e outras pessoas para prejudicá-lo ou lançar medo em seu coração. Todavia, a pessoa que abusa de você verbalmente, o ladrão que o rouba, o crítico que o difama, o rival que mina ou impede seus esforços, o agressor que bate em você não são seus verdadeiros inimigos. Seu verdadeiro inimigo é o diabo, o qual induziu a pessoa a falar com ódio, a roubar, a fazer o máximo para destruir você ou feri-lo fisicamente.

Por trás de cada pessoa má e cada ato maligno, esconde-se o verdadeiro inimigo de sua alma. Ele existe, atua no reino espiritual e persegue você sem piedade. Além disso, é 100% mau e tem um plano para destruir a vida de muitas pessoas e de muitos ministérios.

2) VOCÊ ESTÁ EM UM CAMPO DE BATALHA ESPIRITUAL: Não importa se você e seu ministério querem estar em uma batalha espiritual: você já está em uma. A batalha é entre o bem e o mal, e você é o prêmio. Deus deseja ter um relacionamento com você, abençoá-lo e viver com você para sempre. Satanás, porém, quer impedir que você e o seu ministério tenham todas essas coisas que o Senhor almeja para você e para seu ministério. Satanás é o inimigo de todas as pessoas, seguidoras de Jesus ou não.

O ser humano é o alvo principal do diabo,por isso ele fará o máximo para mantê-lo longe da verdade de que Jesus é o seu Salvador e, por intermédio de Cristo, você pode receber o perdão e o dom da vida eterna.

É uma das especialidades de Satanás puxar o ser humano para uma profunda servidão, no qual a pessoa perderá sua alegria de viver. Algum dia, chamará essa servidão de opressão, depressão ou vício. Se o diabo puder colocá-lo sob sujeição, você não terá paz, prazer na vida, nem talvez vontade de continuar a viver. Você lutará continuamente com desejos não alcançados, ímpetos não satisfeitos, sonhos não realizados e um destino incompleto. O diabo fará o máximo para destruir completamente tudo o que for essencial para uma vida abundante.

Satanás pode e trabalhará contra você e seu ministério para evitar qualquer tipo de testemunho positivo de Cristo neste mundo. Além disso, ele fará tudo para roubar os recursos que você e seu ministério estejam usando na propagação do evangelho; destruir sua reputação, fazendo com que qualquer coisa que você disser sobre o Senhor seja suspeita, e terminar seus relacionamentos veliosos com outras pessoas, a fim de que você fique desmoralizado e não acredite que possa influenciar outros a aceitarem Jesus.

Então, como devemos lidar com o diabo, combater nosso verdadeiro inimigo, e resistir aos seus ataques espirituais ???

A primeira regra de qualquer batalha é esta:Conheça seu adversário. Se você não o conhece, como pode lutar contra ele ??? Como você pode levantar-se a ser vitorioso contra um oponente não identificado ???

Sim, devemos conhecer a natureza do nosso inimigo, entender quem ele é e como ele age.

“Mas vocês, meus amigos, lembrem do que foi profetizado pelos apóstolos do nosso Senhor Jesus Cristo. Eles disseram a vocês: “Quando chegarem os últimos tempos, aparecerão pessoas que vão zombar de vocês, pessoas que não querem saber de Deus e seguem os seus próprios desejos”. São essas pessoas que causam divisões, pois são dominados pelos seus desejos naturais e não tem o Espírito de Deus”. (Judas cap.1 vers.17,18,19).

“Pois existem muitos, principalmente os que vieram do Judáismo, que são revoltados e enganam os outros com suas tolices. É preciso fazer com que eles parem de falar, pois estão atrapalhando famílias inteiras por ensinarem o que não devem, com a intenção vergonhosa de ganhar dinheiro. E parem de dar atenção a histórias inventadas por judeus e a ensinamentos humanos que vêm de pessoas que rejeitam a verdade”. (Tito cap.1 vers.10,11,14).

“Aconselhe também os mais jovens a serem prudentes. Você mesmo deve ser, em tudo, um exemplo de boa conduta. Seja sincero e sério quando estiver ensinando. Use palavras certas, para que ninguém possa criticá-lo e para que os inimigos fiquem envergonhados por não terem nada de mau a dizer a nosso respeito”. (Tito cap.2 vers.6,7,8).

QUE DEUS TE ABENÇOE…

Categorias
Estudos

Cristãos como o diabo gosta

 

Sermão Exortativo sobre: "Cristãos como o diabo gosta"

Cristãos como o diabo gosta

Estou triste. Sei que já falei sobre isso aqui no APENAS, mas tenho visto e vivido coisas que me levaram a refletir profundamente sobre a agressividade que tem imperado entre grupos cristãos, que não muda nem dá sinais de que vai mudar. Isso me faz voltar ao assunto, só que sob outro prisma: o do conceito bíblico de “exortação”. Do latimexorthor, significa, segundo a definição do dicionário, “convencer por meio da persuasão, do conselho, incitar à prática do que é bom ou conveniente, encorajar, advertir”. Vê-se claramente que exortação é algo que deve ter cunho positivo. Tem a ver com aconselhar, levar a fazer o que é bom, injetar coragem e trazer advertências – ou seja, alertas preventivos. Exortar é algo a ser feito com pureza e bondade no coração. Logo, “exortação” não é sinônimo de “baixar o cajado”, “ofender”, “atacar”, “dar bronca”, “humilhar”, “rebaixar”. É algo feito com base no amor e não no ódio. Logo, a exortação feita por cristãos se for agressiva de cara já a desqualifica como uma atitude cristã.

Mas, tristemente, influenciados pelos péssimos exemplos de líderes religiosos que vemos na televisão, em programas que você vem e vê na web e gente agressiva que distribui a granel suas ofensas pela internet, achamos que aquilo ali é o certo, que falar daquele jeito é exortação. Só que tratar pessoas como se fossem cães sarnentos não é exortação: é falta de educação, estupidez, malcriação e de cristão não tem absolutamente nada. Pastores que falam de amor mas praticam grosserias “em nome de Jesus” estão agindo como o diabo gosta. E ensinando as ovelhas a serem mundanas, pagãs e, lógico, agressivas. E a epidemia de cristãos que em vez de darem a outra face preferem dar na cara dos outros se alastra.

Tenho vivido isso aqui no APENAS. Peço desculpas por este post parecer um pouco personalista, mas para falar sobre esse assunto terei de me botar um pouco no foco. Perdão por isso. Acredite, o espaço de comentários de um blog é uma boa amostragem de como se comportam aqueles que se chamam pelo nome do Senhor. A esmagadora maioria dos comentários é educada. Falemos apenas dos discordantes. Já ouvi muitos escreverem  “não concordei com tudo mas gostei do todo…”. Outros discordam de toda a linha de raciocínio que exponho – mas com educação, respeito e entendimento de como dois irmãos na fé devem se falar na hora da divergência. Gosto quando isso acontece. Pois não sou nem pretendo me pôr como dono da verdade, embora seja aguerrido no que creia até que me convençam do contrário. E quem discorda de mim como um cristão terá seu comentário discordante aprovado, publicado e comentado.

Muitos diálogos edificantes surgem daí. Não sou como certos pastores poetas que não publicam comentários divergentes de suas visões em seus blogs e que com isso se põem acima do erro (ver o post Soli Electus Gloria). Eu erro. Exortações e críticas são bem-vindas (sim, não sou como outro pastor que disse o absurdo que “críticos são recalcados que não fazem nada”, como expus no post Cristãos críticos que criticam cristãos críticos). Eu aceito críticas, muitas me ajudaram a crescer como homem e como cristão. Mas há um porém, desde que feitas com educação e segundo Jesus ensinou: mansamente.  Quem recusa ser criticado pratica idolatria, pois se posiciona como inerrante – algo que só Deus é.

Aqui no APENAS não cito nomes de pessoas por orientação ética, mas critico ideias, conceitos, atitudes. E critico sem um pingo de dor na consciência, pois procuro praticar a  exortação bíblica. E para que faço isso? Para tentar despertar alguns que vêm sendo enganados, para tentar, como diz o líder de minha denominação, “fazer a igreja voltar a ser Igreja”, para somar. E muitos têm exposto nos comentários que mudaram seus pontos de vista e se aproximaram de Deus ao ler algo que escrevi – o que me alegra, naturalmente. Sensação de missão cumprida.

Todavia, quando se faz isso sempre surgirão aqueles que virão te atacar. Querem exortar? Perfeito, é bíblico. Mas não fazem com amor, fazem com ira na voz, com rancor e raiva. E ao passo que a exortação deveria ser feita com espirito cristão , visando ao bem do exortado, vozes minoritárias se levantam (“em nome de Jesus”) com agressividade, ofensas, argumentos sem base e ad hominem (= quando não se consegue derrubar o que é dito, ataca-se a pessoa que diz). E, o que é mais covarde: há quem o faça no anonimato.

Peguemos como exemplo novamente meu blog. Naturalmente, quando se tem uma média de 3.600 leituras por post ao longo de dois dias, que é a atual do APENAS (fora os que leem de forma viral, por e-mail ou Facebook – e que não há como saber quantos são), haverá no meio de toda essa gente aqueles que discordarão de você. Isso é normal, natural, previsível e saudável. Eis por que há espaço de comentários após cada texto: para haver diálogo. Por isso sempre digo que um post não acaba no final, mas prossegue pelo que os leitores dizem.

Por exemplo: quando postei “Solitários, carentes e infelizes” ou “Casei errado. E agora?“, que falam daqueles que se casam por razões equivocadas ou sem amor e que depois vivem infelizes, uma multidão dos que estão nessa situação deixaram seus testemunhos, alguns dos quais considero mais esclarecedores para os solteiros que pensam em se casar do que o que eu mesmo escrevi. Pois são alertas reais. Então aqueles que dialogam por esse canal só trazem riqueza e edificação para quem lê. Mas há o oposto também: aqueles que entram de pé na porta, agredindo, discordando, ofendendo, batendo, mandando eu “me converter” e coisas piores.

Não estou preocupado em não ser ofendido. Pois é previsível que serei. Mateus 5.10-12 é um alento nesse sentido. O que me preocupa e me abate é que as ofensas vêm de cristãos. O Carlos, por exemplo, era um leitor ativo e participativo do APENAS. Um detalhe: Carlos é ateu. Tentou me convencer por muito tempo que o ateísmo é o que há. Não conseguiu, parou de comentar. Mas embora tenha sido sempre incisivo e algumas vezes resvalou na ofensa, em geral Carlos procurava o diálogo de modo civilizado. E, sendo ateu, Carlos conseguia ser mais educado que muitos cristãos que destilam veneno nos comentários. Muitos deles, covardemente, atrás de pseudônimos e do anonimato. Isso mostra que, se fazem isso no APENAS, também o fazem na vida real. Seja no mundo virtual ou real, são péssimos exemplos.

A Igreja de Cristo já está assolada por escândalos o suficiente. Muitos crentes têm agido de modo tão carnal como o mundo. E, quando mais precisamos dialogar com civilidade cristã e seguindo os ditames de Jesus de Nazaré  para buscar soluções e caminhos, vejo cristãos surgindo do nada para desrespeitar irmãos com uma agressividade assíria – do jeitinho que viram o pastor fazer na TV ou que vieram e viram na internet. Um dos mais recentes partiu de um cidadão intitulado “justice” (não ria,  por favor, vamos respeitar o “justice”) que me tratou como a última das criaturas e partiu para cima num esbofeteamento verbal… num texto em que falo sobre a glória de Deus! Incompreensível sob todos os aspectos. Incompreensível e covarde, pois se esconde atrás de pseudônimo. Não quer dialogar, só quer fazer pirraça: entrar em campo, chutar a canela de alguém e sair correndo para a arquibancada. Isso não é cristão. Não é educado. Não gera frutos. É pura molecagem.

Os cristãos têm se tornado verdugos. Querem chibatar os irmãos, arrebentar quem deles discorda. Quando escrevi o post “Sou evangélico sim e com muito orgulho” um (acredite você) pastor rebateu meus argumentos em seu blog de um modo que me deixou perplexo. Não devido ao fato de ele ter feito uma crítica ao meu post totalmente desconexa do que eu quis dizer – seu comentário deixou claro que sua interpretação de minhas palavras passou a anos-luz do que o post dizia e que ele enxergou em meu coração intenções que não havia. Sua crítica do meu texto simplesmente não coadunava com o que eu tinha escrito. Interpretou mal e não compreendeu meus argumentos. Mas até aí tudo bem, discordâncias de visão entre irmãos são normais e até a incompreensão do que alguém diz – causada por má hermenêutica – se entende. Mas não foi isso o que me entristeceu.

O que me fez lamentar foi a agressividade usada nas palavras e no tom. Ele e um amigo dele, que deixou um comentário no post, foram extremamente desrespeitosos ao indivíduo de quem discordavam. Ou seja: ao próximo. Em vez de buscar dialogar, usaram o ad hominem o tempo inteiro. Esse cavalheiro criticou em seu texto Lutero, Zwinglio e Calvino por, em sua opinião, não terem feito o que chamou de a “reforma do coração” para, logo em seguida, afirmar que eu, Maurício Zágari, apenas “me digo cristão” e inferiu que sou “incoerente” e “mentiroso”. Fiquei pensando se foi a reforma de seu coração que o levou a dizer coisas tão cristãs a meu respeito e a afirmar que eu apenas “me digo cristão” (suponho que, para afirmar isso, ele, assim como o Espírito Santo, conhece-me profundamente, a minha história de vida e a minha alma). Um fator engraçado é que na sessão de “Artigos” do site da igreja que esse pastor lidera há (ou pelo menos havia) um texto escrito por mim e publicado orignalmente aqui no APENAS. Texto que, se não foi deletado, provavelmente será, visto que ontem eu era digno de ser publicado em seu site mas agora apenas “me digo cristão” – e não pegaria bem publicar um artigo de um ímpio como eu (ou de um, perdoem-me o termo, e…van…gé…li…co como eu) num site de uma igreja cristã, não é? Eu riria da ironia, se não fosse muito triste.

Na foto do site da igreja desse pastor que questionou a minha fé e me ofendeu ele aparece abraçado aos membros de sua igreja e, numa triste ironia, acima da foto vem escrito: “Amai-vos uns aos outros assim como eu vos amei“. É aquela coisa: falar é fácil, fácil. Mas a verdade é que esse pastor não me amou nem um pouco. Ao pôr lado a lado as palavras escritas no banner do site e as palavras escritas sobre minha pessoa em tom tão lamentável, a frase de Cristo tornou-se um  mero slogan vazio. Amor? Não, não vi amor ali. Pois da boca sai o que está cheio o coração. E o que saiu da boca desse pastor por meio de seu blog foi pura ofensa. Em nome de Jesus, é claro.

Em um comentário debochado de seu post, o amigo cristão do pastor conseguiu em um único parágrafo me chamar de “animal irracional”, “asno” e “filho do Pai da mentira”. Uau. E, para meu espanto, em vez de se posicionar como pastor pacificador e usar seu coração cristão para mostrar ao seu irmão e amigo que o Evangelho de Cristo nos ensinou a não tratar os outros assim, o sacerdote autor do blog ainda endossou o que ele disse e me acusou de não querer “um retorno ao evangelho de Cristo, mas um retorno a Calvino e a sua igreja medieval”. Incrível como não entendeu nada do que escrevi e, ainda mais incrível, foi o modo como um discípulo de Jesus e líder de um rebanho tratou um irmão na fé (desculpe, esqueci que para ele apenas “me digo cristão”, logo, não sou irmão aos seus olhos). Fiquei me perguntando: será isso que Jesus pregou? Esse é o Evangelho de Jesus Cristo que eles tanto defendem?

Defende-se o Evangelho praticando o que o Evangelho condena? Deus do Céu… o que está havendo com os cristãos?

O amigo do pastor ainda termina seu comentário no post com essa afirmação simpática a respeito do que escrevi e da minha pessoa: “Esse tipo de mentira é tão absurda que me dá ânsia de vômito. Mais um filho do Pai da mentira camuflado de filho de Deus. Só posso dizer: MISERICÓRDIA! (ou talvez: tá amarrado kkkkk)”.

Ele riu.

Você achou graça?

Eu não.

Fiquei triste, muito triste, ao ver um cristão se expressar dessa forma. São palavras dignas, em sua opinião? Alguém que não tem a mínima ideia de quem eu sou, que provavelmente não leu meu texto (possivelmente só o do amigo

pastor) e que defende a “reforma do coração” e “o retorno ao Evangelho de Cristo” diz que sou “um filho do Pai da mentira camuflado de filho de Deus”. Ah, claro, se estou amarrado… sou além disso também um demônio?

Pois é, irmãos, é assim que temos nos amado uns aos outros…

Que dizer? Que dizer, meu Deus? Se de pastores e seus amigos vem tanta agressividade, o que esperar de suas ovelhas? Esse exemplo para mim é clássico. Pois revela como muitas lideranças estão ensinando o rebanho que lideram a ofender, desmerecer e atacar. Pois pregar amor no púlpito e pôr uma frase sobre amor no site é moleza. Pega bem. Atrai membros. Fora do púlpito, a agressividade gospel se revela e põe as presas de fora. A Igreja esbofeteia a si mesma em nome da… “reforma do coração”??? E, com isso, 1 Coríntios 12 escorre pelo ralo. Vivemos dias difíceis, duros e onde grupos cristãos não têm demonstrado na prática nenhum amor ao próximo.

O comentário de “justice” simplesmente excluí ao chegar à terceira linha. No caso do pastor que julgou-me e ofendeu-me em seu blog, meu primeiro impulso foi responder com um comentário. Mas parei. Pensei. E não respondi. Preferi – eu, que apenas “me digo cristão” – fazer o que a Bíblia manda. Orei por quem me maltratou e me perseguiu. Pois não quero entrar em “guerras santas” que em nada edificam e estão longe do amor cristão. Que só têm como objetivo afirmar a “minha verdade”. Hoje encontramos milhões de sabe-tudos e poucos os que amam o próximo como a si mesmos. E fazem isso em nome da… “defesa do Evangelho de Cristo”? Meu Deus… quanta contradição pra tão pouco amor…

A Igreja está raivosa. E isso não tem nada a ver com Jesus de Nazaré. Tem a ver com cristãos que afirmam que querem a volta do Evangelho de Cristo (que nos manda fazer o bem a quem nos faz mal, a dar a outra face, a andar a segunda milha), mas agem como esses exemplos que citei. E, acredite, esses são apenas alguns exemplos. Haveria muitos outros.

Já disse isso e repito: temos que repensar nosso tom de voz. Precisamos voltar à Bíblia, ao Sermão do Monte de Mateus 5-7. Precisamos compreender o que de fato representa a fé em Cristo. Entender que os ensinamentos de Jesus estão a léguas e léguas de distância das agressões que medalhões do mundo gospel falam em seus programas de TV, em seus videos via web e nas redes sociais – e que os anônimos repetem, repetem, repetem… E assim agridem, agridem, agridem… Até mesmo pastores, que, mais do que ninguém, deveriam ser exemplo.

Olho para a Bíblia, vejo o perfil que ela apresenta que devem ter os sacerdotes cristãos e comparo o que ela diz com o que vejo na prática. Avalie por si mesmo: “É necessário, pois, que o bispo seja irrepreensível, marido de uma só mulher, moderado, sensato, respeitável, hospitaleiro e apto para ensinar; não deve ser apegado ao vinho, nem violento, mas sim amável, pacífico e não apegado ao dinheiro” (1 Tm 3.2,3).

E mais: “Por ser encarregado da obra de Deus, é necessário que o bispo seja irrepreensível: não orgulhoso, não briguento, não apegado ao vinho, não violento, nem ávido por lucro desonesto. Ao contrário, é preciso que ele seja hospitaleiro, amigo do bem, sensato, justo, consagrado, tenha domínio próprio” (Tt 1.7,8).

Logo, pastores briguentos, violentos, sem domínio próprio, beligerantes, injustos e desrespeitosos são exatamente o oposto de como a Bíblia diz que deveriam ser. E os que não conseguem ser de outro modo ou se controlar deveriam dar outro rumo a suas vidas, pois não cumprem os pré-requisitos para serem sacerdotes do Deus Altíssimo.

Quero esquecer essas vozes briguentas e buscar um pouco mais a paz. O afeto. O carinho pelo próximo. Ajudar que ser ajudado, mesmo que isso custe pedradas. Elas são inevitáveis. E, se for para exortar, que seja com amor pela alma exortada. Ser incisivo e firme muitas vezes é necessário, mas isso é bem diferente de ser estúpido com o próximo. Vivemos dias difíceis, onde os modelos para muitos são pastores que vibram via twitter assistindo a lutas de UFC e escrevendo “que joelhada linda”. Não existe joelhada linda, só um péssimo exemplo. Uma flor não se dá com um soco. A exortação não deve vir com rancor. A Igreja tem se espelhado em péssimos modelos e os reproduzido como clones malformados. Não quero ser uma versão gospel do Ratinho. Chega, irmãos. Paz. Tenhamos em nós a mansidão do Cordeiro. Paz. Temos que respirar fundo, contar até dez e ser cristãos de fato. Paz. Se tua mão se levantar alguma vez para agredir, impeça-a cravando-a na Cruz de Cristo. Paz. Só assim poderemos cumprir o mandamento mais importante, de amar a Deus sobre tudo e, nunca se esqueça: ao próximo como a nós mesmos. E isso nas palavras, nas ações e nas exortações.

Paz a todos vocês que estão em Cristo.

Autor: Maurício Zagari
Fonte: Apenas

Fonte: http://estudos.gospelprime.com.br/cristaos-como-o-diabo-gosta/#ixzz1tkbF6Djg