Categorias
Artigos

EEUU: siete amish podrían ir a cadena perpetua por odio religioso

Ataques, humillaciones y abuso sexual

 

EEUU: siete amish podrían ir a cadena perpetua por odio religioso

El líder de la comunidad está acusado de abusar sexualmente de mujeres con la excusa de “limpiarlas”.

30 DE NOVIEMBRE DE 2011, OHIO

Una comunidad amish de Estados Unidos -comunidad de doctrina anabaptista, cuyos miembros viajan en carros, prohíben la televisión, la computadora y la electricidad- volvió a ser noticia al conocerse nuevas acusaciones contra uno de sus líderes, las cuales llevaron a las autoridades a invadir el complejo del grupo en el este de Ohio.
En el procedimiento, que tuvo lugar una vez concluida una exhaustiva investigación por parte del FBI, fueron arrestados siete hombres, incluyendo al líder del grupo Sam Mullet y a tres de sus hijos. Varios de ellos realizaron ataques en septiembre, octubre y noviembre al cortar la barba y el cabello a hombres y mujeres amish a los que luego fotografiaron , dijeron las autoridades.
Los acusados “prepararon una serie de ataques contra otros amish con los que había un conflicto de carácter religioso”, según indicó un comunicado del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Ahora el líder de ese grupo religioso enfrenta cargos por golpes, encierros en un gallinero y abusos sexuales de mujeres.
HUMILLACIÓN
Durante los ataques ocurridos en los últimos meses, los acusados “tomaron a varios amish y les cortaron la barba y el pelo con unas tijeras y máquinas eléctricas”, considerado un gran insulto para la identidad de estos protestantes americanos que rechazan el mundo moderno, dijeron las autoridades.
De esta manera, los atacantes buscaban humillar al máximo a las víctimas, puesto que, de acuerdo con los preceptos bíblicos seguidos por esta comunidad, como norma general pacífica, la barba es un símbolo masculino y no debe ser cortada después del matrimonio.
Tras la investigación del FBI, las autoridades han podido conocer que la comunidad a la que pertenecen todos los acusados era dirigida con mano de hierro por Mullet, de 66 años . “Nada se decidía sin el consentimiento de Mullet”, indicó la acusación, basada en el testimonio de una de las hijas y un yerno del ex patriarca.
Según el documento oficial, divulgado tras la investigación del FBI, Mullet imponía severos castigos a quienes se le oponían, como obligar a los miembros de la comunidad a dormir varios días en un gallinero o permitir que algunos miembros golpearan a quienes le hubieran desobedecido.
También abusó sexualmente de mujeres casadas pretendiendo exorcizarlas, de acuerdo con la acusación.
CISMA POR EXCOMUNIÓN

7 amish pueden ir a cadena perpetua por odio religioso en EEUU

Ataques, humillaciones y abuso sexual. El líder de la comunidad está acusado de abusar sexualmente de mujeres con la excusa de “limpiarlas”.

Mullet llegó con su familia a la localidad de Bergholz, Ohio, en 1995, y se convirtió en el líder espiritual del clan en 2003, suscitando en 2005 un cisma en la comunidad por excomulgar a varias familias. Al parecer, Mullet había decidido iniciar expediciones punitivas después de que esta drástica decisión fuera cuestionada en una reunión de líderes religiosos amish.
Los ataques golpearon el centro de la identidad amish y pusieron a prueba sus principios. Ellos son pacifistas y creen firmemente en que deben perdonar para que Dios los perdone a ellos, lo que muchas veces significa hacerse cargo de sus propios castigos y no reportar los crímenes a las autoridades.
Pero las agresiones aterrorizaron a las comunidades amish, dijo el alguacil del condado Jefferson, Fred Abdalla en conferencia de prensa la semana pasada. "Sam Mullet es el demonio", agregó el funcionario.
Actualmente los amish en Estados Unidos son unos 260.000, distribuidos en 28 estados y en la provincia canadiense de Ontario. Los siete acusados pueden ser recluidos a cadena perpetua si son condenados por odio religioso.

© Protestante Digital 2011

Categorias
Artigos

Zapatero y el príncipe burkinés evangélico

En León

 

Zapatero y el príncipe burkinés evangélico

El presidente visitó en uno de los últimos mitines su ciudad natal. Allí tuvo un encuentro singular con Yibula Emmanuel Bazier, evangélico de la iglesia de León.

30 DE NOVIEMBRE DE 2011, LEÓN

El príncipe Yiboula Emmanuel Bazier buscó su ropa ceremonial para el encuentro. Sabía que sería breve: un saludo, una sonrisa, quizá alguna palabra cruzada. Suficiente para llamar la atención de todos los presentes en el mitin del Partido Socialista en León.
José Luis Rodríguez Zapatero afrontaba así uno de sus últimos encuentros con sus probables votantes como presidente de Gobierno. Entre los asistentes muchas caras conocidas para Zapatero, leonés que espera dejar la Moncloa para regresar a su localidad como ciudadano “normal” en unas semanas.
El acto transcurre según lo previsto. Arengas al voto, guiños de complicidad y palabras que buscan ilusionar a un público que ya no cree igual, actitud que el presidente también comparte. Un Zapatero que hace ocho años accedió al poder estatal y cuyos últimos meses han sido duros.
Al finalizar el acto se presenta algo anecdótico. Un simpatizante de Burkina Faso llamado Yiboula Emmanuel Bazier se acerca a Zapatero. Es hijo del rey de la tribu gurusi y se lo dice al presidente vestido de fiesta. Es evangélico, de la iglesia de León, donde se casó hace un mes escaso.
La curiosa escena llamó la atención de los fotógrafos y la prensa, ya que el momento quedó inmortalizado en el Diario de León (como recoge la foto que acompaña esta noticia).
José Luis Rodriguez Zapatero, que sufre en carne propia los efectos de la crisis, sonríe a Yiboula. Quizá la única nota de color (nunca mejor dicho) en la antesala de unas elecciones que, como decían las encuestas, dejarían hundido a su partido.

Fuentes: Diario de León

© Protestante Digital 2011

Categorias
Artigos Noticias

Yo Soy la Coca Cola

 

Yo Soy la Coca Cola

Alex Sampedro

30 DE NOVIEMBRE DE 2011

  Vale, la metáfora es imperfecta. Comparar a Dios, su Iglesia o el evangelio con un producto puede ser tildado de mercantilista, de utilitarista e incluso considerarse una idea hija de este siglo: La sociedad de consumo. No obstante, ninguna metáfora es perfecta:
Dios no es una estrella, ni un león ni un cordero, mucho menos una puerta, ni pan, ni agua, ni una planta, una vid o un olivo, tampoco es un juez, ni un abogado, ni tampoco un pastor o una gallina…
Pero todas ellas son palabras y conceptos que nos ayudan a entender lo incomprensible y ver al invisible, así que adelante.
Vivimos tiempos raros.  La iglesia se limita a un local donde nos reunimos, donde tenemos “ culto de jóvenes ” los sábados, hacemos picaeta  y bebemos coca-cola para no aburrirnos. A veces bebemos “ la de Hacendado ” que sale más barata y parece coca-cola.
Pero todos sabemos que no lo es.
Queremos hacer cosas nuevas, diferentes a las conocidas, modernas, postmodernas y ultramodernas. Inventamos mil formas de compartir juntos para que los jóvenes no se vayan y se queden como ostras en sus iglesias. Mientras tanto algunos adultos nos miran con recelo:
¿Por qué hacen cosas tan extrañas? ¿Por qué usan esas palabras y ejemplos? ¿Por qué pasan la tarde jugando al risk en vez de estudiar “la Palabra”? ¿Por qué…?
Y en tu cabeza suena una voz ya anciana: “ En mis tiempos… ”. Jugamos a la guerra generacional cuando ni siquiera sabemos de qué estamos discutiendo. Unos abogan por la fe dada una vez a los santos y otros por hacerse judío a los judíos, griego a los griegos, guai a los guais…
Y al final unos se van, otros se quedan, unos se enfrían, otros se calientan y así nos va.
No nos entendemos, nos nos comprendemos, no nos soportamos.
Pero ¿Y si todos tenemos razón? ¿Y si todos estamos equivocados? ¿Y si el problema está en que nos enfocamos en el local y su mantenimiento cuando el enfoque debería ser la misión? Si trabajáramos juntos las cosas cambiarían.
En este tiempo que nos toca vivir  la iglesia tiene sentido enfocándose en la misión: Id por todo el mundo y predicad el evangelio .

El problema surge cuando dejamos de predicar las buenas nuevas y nos convertimos en iglesias en conserva. Conservar a los ancianos, conservar a los adultos, conservar a los jóvenes… Que nadie se vaya, que todos se queden, que nadie se moleste ni se incomode, que seamos felices y cantemos canciones… ¿Cuáles? Pues las de siempre. También alguna canción nueva para los jóvenes. Ellos también tienen su lugar en esta pecera llena de ictus que han olvidado lo que es nadar contracorriente. Iglesias cuya membresía solo crece por nacimiento natural o por trasvases de otras peceras a la que se les ha acabado el oxígeno porque han olvidado que lo importante es nacer de nuevo y hacer discípulos.
Por eso alguna generación se queja cuando ve su iglesia local estancada y sin visión. Y tienen razón.
Predicamos un evangelio diferente (No que haya otro…) para hacernos actuales. Hemos rebajado el precio de nuestro mensaje y vendemos un evangelio más barato, de contenido mezclado. Muchos se han dejado seducir por el mensaje a la moda, por el “ Jesús es mi colega ”, por el compatibilizar la vida personal con la vida de la iglesia, como una ocupación más en nuestra agenda. Llenamos de espectáculo las reuniones y si usamos la biblia casi es por casualidad. La oración se disfraza tanto, la disfrazamos con tanta parafernalia que ya ni sabemos como orar sin música de fondo, rotuladores, frases twitter, ambiente chill out y dinámicas. Que por otra parte son geniales, pero ya me entiendes. Y la canciones que cantamos… Para otro artículo mejor.
Y los ictus que querían salir de la pecera, nadan, sí, pero en la dirección equivocada.
Por eso alguna generación se queja cuando ve el evangelio diluido y contaminado. Y tienen razón.
Si aprendiéramos la lección de la coca-cola y las marcas blancas, quizá nos pondríamos de acuerdo. ¿Me sigues?