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Evangélicos, ¡Despertad!: Unidos seremos relevantes

Un manifiesto sin complejos

 

Mario Escobar Golderos pide al pueblo evangélico español que salga de la comodidad para marcar la diferencia en la sociedad.

30 DE NOVIEMBRE DE 2011, ESPAÑA

Ante una “encrucijada histórica” como la que enfrenta este país en la actualidad, el pueblo evangélico “debe unirse para reivindicar sus derechos hacia una mayor igualdad”. Esta es una de las ideas que defiende el escritor Mario Escobar Golderos en su última publicación, un ensayo titulado “¡Despertad!” editado por Noufront.
En la entrevista realizada por Daniel Oval para Protestante Digital, Mario Escobar hace un diagnóstico del mundo protestante en España y aporta varias ideas para que “seamos luz y sal” en la sociedad actual.
CONTRA EL “GUETO” EVANGÉLICO
Escobar explica su visión del mundo evangélico en España. “Por desgracia el pueblo evangélico se ha conformado a ver que sus iglesias se llenaban más o menos con la inmigración. Eso le ha hecho adormecerse en la misión de predicar”, apunta el escritor.
Al mismo tiempo, explica,  la vivencia evangélica se ha hecho “personalista” hasta el punto de casi desaparecer del ámbito público,  en parte por culpa de la ocultación obligada de la fe durante gran parte del siglo XX.
“Por eso nos cuesta participar en la sociedad”, añade Escobar, y parece “que lo que hacemos pasa desapercibido para la sociedad, y sólo podemos ser sal y luz si estamos en el sitio donde Dios nos ha puesto. Debajo de la mesa no podemos cumplir la misión de Dios”.
Para salir de esto, hay que comenzar “por despertar”, siendo una iglesia que sepa acercarse, ya que “está muy separada de la sociedad secular”. “Tenemos que aprovechar – agrega Escobar – lo que tenemos en común con la sociedad” para dejar nuestra impronta: la historia, la literatura o las artes son cosas “que podemos compartir”.
ACTUAR CON VALENTÍA
Pero ¿cómo salir “afuera” y ser relevantes en la sociedad? En ¡Despertad!, Mario Escobar apunta varias propuestas.
“No somos conscientes a veces de nuestro potencial”, dice el escritor. “La capacidad que tenemos, de nuestra juventud, de los ministerios que realizamos. Y nosotros nos vemos pocos, incapaces, sin mucha fuerza”. Por tanto, primero lo que necesitamos es un cambio de actitud y mentalidad.
“No debemos conformarnos. Tenemos que potenciar desde las iglesias que las personas estén haciendo literatura, películas”, añade Mario Escobar, que rechaza el concepto de “arte cristiano” para abrazar la idea de “arte hecho por cristianos” como forma de llegar a la gente en su lenguaje.
MÁS PARTICIPATIVOS

Evangélicos, ¡Despertad!: Unidos seremos relevantes

Ante una “encrucijada histórica” como la que enfrenta España, el pueblo evangélico “debe unirse para reivindicar sus derechos hacia la igualdad”. Es una de las ideas que defiende el escritor Mario Escobar Golderos en su última publicación, “¡Despertad!” editado por Noufront.

Además, apunta a un cambio en las instituciones evangélicas para que se vuelvan más activas en la vida social y política del país.  “En 2011 ha habido un revulsivo para muchos. Lo que ha pasado en Barcelona o en Madrid -con las licencias de los lugares de culto- ha hecho que las instituciones se movieran más”, explica Escobar.
Por otra parte se está dando un crecimiento notable en las iglesias que no se ve reflejado en las instituciones, que en su opinión “siguen movidas por un pequeño grupo de personas”. Escobar propone “que las organizaciones escuchen a los cristianos ‘de a pie’. Que se cuente más con el cristiano de base, que tiene una opinión y quiere participar en las instituciones”.
UNA LABOR QUE HACER
La necesidad siempre es oportunidad, y como evangélicos éste podría ser un motor. “Siempre que un colectivo como el nuestro, con una base profunda, se pone en marcha, pasan dos cosas”, apunta el escritor. “Lo primero es que van a cambiar cosas en la sociedad, se nos tomará en cuenta como colectivo. Pero en segundo lugar también sufriremos una oposición, porque hay intereses mediáticos, religiosos o políticos que prefieren un pueblo evangélico dormido”.
“Un pueblo evangélico más activo podría suponer cambiar realidades a las que nos hemos conformado, como el espacio público cerrado a las iglesias, normas distintas para abrir un lugar de culto, o los privilegios de algunos. Esto iría cambiando, se rompería el status quo. Pero creo que a la larga sería positivo para toda la diversidad religiosa en España”, concreta Escobar.
La labor en la sociedad comienza por darse a conocer.  “Sigue habiendo mucha gente que ignora lo que somos. No hemos hecho demasiada pedagogía. Ahora tenemos medios de comunicación, vamos escribiendo muchos tipos de libros, editoriales que surgen con un enfoque más secular. Estos medios nos permitirán acercarnos a la gente, y así se quitarán susceptibilidades. Los protestantes seguimos siendo asociados a grupos sectarios”.
A través de este conocimiento “se facilitaría que pudiéramos transmitir nuestro mensaje, porque quien desconfía del mensajero no recibe le mensaje”.
EJEMPLO A SEGUIR
El 31 de octubre las iglesias evangélicas en España celebraron el Día de la Reforma. La figura de Lutero es, para Escobar, un buen ejemplo a seguir para saber cómo actuar en nuestros días.
Lutero “tuvo la valentía de denunciar las indulgencias cuando vio que detrás había un poder económico. Fue un despertador de conciencias porque gracias a sus escritos, a los pasquines que se distribuían por Europa, levantó a una Europa dormida”. Gracias a su obra “el hombre europeo encontraría que tenía una fuerza mayor de la que pensaba”.
Mario Escobar anima al pueblo evangélico a contagiarse de esa “visión profética” de la vida de Lutero que le llevó a enfrentarse a los poderes de su tiempo “sin temor a perder su posición y aún arriesgando su vida. Denunció lo que estaba mal en la sociedad, en la iglesia, lo hizo con valentía, y además acercó la Biblia al pueblo, ya que tradujo la Biblia al alemán popular, para que lo pudieran entender plenamente”.
LA SITUACIÓN POLÍTICA ACTUAL
Escobar entiende que, con el Partido Popular formando Gobierno con mayoría absoluta, será complicado que haya avances en cuanto un desarrollo de la ley de libertad religiosa que el anterior Gobierno dejó aparcada.
“A nadie se le escapa que el PP es un partido con una buena mayoría católica, que históricamente tienen una gran sintonía. No espero un retroceso, pero sí un mantenimiento de lo que hay, que es injusto, y un retraso indefinido de una ley de libertad religiosa”, apunta Escobar.
Además es posible “que la presión crezca” sobre los evangélicos “con la idea de parar las libertades de las minorías religiosas, enfocándose en el Islam”, advierte.
¡DESPERTAD! Y OTROS PROYECTOS
El escritor finaliza su entrevista hablándonos de futuros proyectos. Entre ellos una nueva novela titulada “Exterminio”, retrato de la colonización de América; y en segundo lugar una biografía sobre Winston Churchill.
De momento, es posible adquirir ¡Despertad!, de Mario Escobar Golderos,  que ha sido publicado por Ediciones Noufront y por lo tanto está disponible para su compra en la tienda online www.noufrontstore.com .

Autores: Daniel Hofkamp

© Protestante Digital 2011

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Tags: Despertad, Mario Escobar Golderos, Noufront Ediciones, literatura, política, elecciones,instituciones

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30/11/2011 – Dia do Evangélico

Correio Braziliense – 28/11/11

Evangélicos de Brasília

Tem gente que pensa que evangélico só vai à igreja para participar dos cultos aos domingos. Esse é um dia separado, mas as atividades nos templos da cidade são diárias. Tem trabalho para todas as idades e gostos dentro das igrejas. E tem voluntários para todas as tarefas. As mulheres, por exemplo, fazem chá, congressos, culto semanal, bazar, culto da noiva, do bebê e por aí vai.
Os músicos enchem os templos de melodia com os ensaios das equipes. Guitarra, saxofone, bateria, vocal. Muito mais do que cantar bem, eles têm um estilo de vida de adoração a Deus.
A moçada ligada na dança leva aos púlpitos a leveza da adoração por meio do movimento. Com roupas coloridas, fazem dança profissional aos passos do balé, street dance, entre outros estilos. E os corais? Têm beleza singular. Toda igreja evangélica que preze a boa música investe na formação de coros. Os coralistas são pessoas dedicadas à música e enchem de alegria a igreja. Isso sem falar nas cantatas e musicais especiais que celebram datas importantes no calendário cristão como Natal, Páscoa, entre outras.
Para as crianças, muita pipoca, contação de histórias bíblicas, pintura de desenhos, acampamentos onde se divertem com caça ao grilo, desfile de pijama, guloseimas, banho de piscina, brinquedos infláveis.
Os adolescentes já combinam nas redes sociais se encontrar nos cultos e depois sair para lanchar juntos. Vale sanduíches, pizzas e até aquele cachorro-quente nas barraquinhas espalhadas pela cidade. Vale também ver um filme com a turma, seja em casa seja nos cinemas.
Para os homens, cursos diversos de como desenvolver uma liderança sadia e aprovada pela família. Aliás, família é valorizada no meio do segmento. Elas formam a base da igreja assim como a da sociedade. Pais e mães evangélicos têm a oportunidade, dentre os trabalhos desenvolvidos para esse público, de fazer cursos sobre finanças, educação dos filhos seguindo os sábios conselhos da Bíblia. Casais também têm seu momento de descontração nos jantares organizados para celebrar o amor. Todas as igrejas evangélicas investem nas famílias. Datas como o Dia dos Namorados não passam em branco entre os casais. Jantares românticos são promovidos para aproximar, ainda mais, os que se amam.
As atividades sociais também são outro ponto forte dos evangélicos. Sem medo de errar, afirmo que a igreja sempre chega aonde o braço do Estado brasileiro não alcança. Os dependentes químicos são um exemplo, pois não têm clínicas públicas adequadas para se recuperarem. Mas os evangélicos oferecem vários trabalhos voltados para a saúde e bem-estar dos alcoólatras, detentos, dependentes químicos, crianças órfãs, idosos. Pastores e seus liderados organizam campanhas de arrecadação de roupas, alimentos não perecíveis, brinquedos, produtos de higiene pessoal, cobertores, sapatos e fazem a distribuição gratuita para abrigos, creches, casas de recuperação e presídio.
Ser evangélico é isso. Amor ao próximo, disposição em servir, prezar pela ética. Quem pensa que é receber privilégios ainda não leu a Bíblia. Jesus ensina a humildade, o serviço em favor do outro, prega a paz, o acordo, a harmonia. As igrejas evangélicas têm muitos problemas, pois somos seres humanos também, mas têm virtudes que merecem ser destacadas com pessoas sérias e honradas que não aparecem diariamente na mídia. São anônimos que trabalham voluntariamente, à sombra, sem exposição dos holofotes da TV, por amor, doando-se em favor do outro. Aos evangélicos sérios e éticos, aos pastores que sabem que têm um ministério em amor e estão realmente trabalhando para o Reino de Deus e não para interesses próprios, o meu abraço. Dia do Evangélico, 30 de novembro de 2011. Tempo de celebrar Jesus, nosso Salvador.
Denise Santana, evangélica, jornalista e professora

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Artigo "História Truncada: a Inquisição não existiu, é invenção dos leigos" –

 Por Alberto Dines, do Observatorio da Imprensa

por Jornal ALEF – Israel e o Mundo Judaico, terça, 29 de Novembro de 2011 às 10:32

Incrível, aterrador: o 16º capítulo da serie histórica “Jornais em Pauta”, publicada quinzenalmente pelo Valor Econômico, parece ter sido montado segundo os paradigmas do Dr. Joseph Goebbels, zelosamente imitados pela Academia de Ciências da ex-URSS e inspirados no patriarca do conservadorismo e do fascismo, Joseph de Maistre (1753-1821). A surpreendente tese: quem impediu o estabelecimento de tipografias e jornais no Brasil antes de 1808 foi a Coroa, o Estado português. Não houve censura episcopal, não houve censura inquisitorial, não houve nenhum “Rol de Livros Proibidos”, não houve Inquisição. O sanguinário aparelho repressor chamado Santo Ofício estabelecido em 1536 e mantido até 1821 em Portugal e territórios ultramarinos é pura ficção. Os cardeais-inquisidores não existiram, os comissários não tinham poder para examinar os livros que chegavam nos navios, a monarquia absolutista portuguesa era a única responsável pelo que poderia ser ensinado e difundido. A fabricação da mentira torna-se cada vez mais sofisticada não por causa das novas tecnologias, mas porque estas tornam as pessoas cada vez menos interessadas em absorver conhecimentos.

O autor da proeza revisionista e negacionista publicada num dos mais sofisticados suplementos culturais da imprensa brasileira valeu-se de um engenhoso e perverso artifício retórico: como na América espanhola as tipografias foram instaladas a partir do século 16 (a primeira, no México, em 1583), o déficit de liberdade na América portuguesa só pode ser atribuído à Corte. Grande parte do texto, cerca de dois terços, está maliciosamente montado em cima de citações de eminentes historiadores patrícios, genialmente manipuladas para reforçar a ideia de que a Coroa portuguesa é a única vilã do nosso atraso intelectual e jornalístico. Difícil acreditar que na vasta bibliografia de Sérgio Buarque de Holanda e de Nelson Werneck Sodré não conste qualquer referência ao protagonismo do Santo Ofício (portanto, da igreja católica) no controle dos corações e mentes dos brasileiros e brazilienses. Pinçar na Sociologia da Imprensa Brasileira, de José Marques de Melo, a frase de que no Brasil colonial não havia tipografias “porque não eram necessárias” é, na melhor das hipóteses, um recurso capcioso.

Isabel Lustosa é, hoje, a mais diligente e esmerada historiadora da imprensa brasileira, coeditora dos 31 volumes com a reprodução integral do Correio Braziliense e valiosos estudos sobre Hipólito da Costa. Dela, os editores de Valor só encontraram um conceito digno de ser incluído no seu seriado quinzenal: “O Brasil era um dos poucos países do mundo, excetuados os da África e Ásia, que não produziam palavra impressa”. Onde está dito que a culpa do atraso foi exclusivamente da Coroa? Onde exime ela o Santo Ofício de ser a matriz da nossa vocação censória? Este tipo de trambique argumentativo ficaria muito bem num boletim do Opus Dei, mas discrepa num veículo destinado à formação da elite empresarial brasileira.

O autor (ou autores) ignora(m) que a Inquisição espanhola, diferentemente da portuguesa, era menos centralizada e menos burocratizada. O Santo Ofício lusitano manteve apenas um tribunal fora do território continental (em Goa, Índia); o espanhol permitiu a instalação de três filiais no Novo Mundo (México, Cartagena, Lima) e, graças à fiscalização descentralizada, podia se dar ao luxo de autorizar a instalação de tipografias para a impressão de obras evangelizadoras, criação de universidades e circulação de periódicos a partir do século XVII. As doutrinas que inspiravam as duas entidades inquisitoriais eram as mesmas, colaboravam ativamente entre si (como atesta o caso da loucura e morte do santista Bartolomeu de Gusmão, o “Padre Voador’), mas as mentalidades eram diferentes. A Espanha era uma potência europeia e o seu império global deveria contar com uma flexibilidade administrativa que o mirrado reino português só adotou quando a família real fugiu para o Brasil.

Quem encarcerou o padre Antonio Vieira não foi a Coroa portuguesa, mas a Inquisição portuguesa. Quem mandou prender e depois executar o comediógrafo – nascido no Rio de Janeiro – Antonio José da Silva, “O Judeu”, não foi D. João V (satirizado na ópera O Anfitrião, montada em 1736), mas o cardeal inquisidor D. Nuno da Cunha, por meio de uma ordem verbal (como está em seu processo). Quem decidiu que fosse executado num auto da fé não foi a justiça secular, mas os inquisidores que lhe ofereceram o direito de escolher entre o garrote e a fogueira. Aqui, na colônia portuguesa, bispos e comissários do Santo Ofício mandavam e desmandavam, os governadores obedeciam: cuidavam de defender o território, proteger riquezas e cobrar impostos. O resto ficava por conta dos Familiares do Santo Ofício e, sobretudo, do sistema de delações oriundo dos confessionários. O quadro modificou-se quando esse despotismo clerical foi substituído pelo “despotismo esclarecido” do Marquês de Pombal (1750). Tarde demais, o país estava atrasado 250 anos. O bravo historiador e o prestigioso veículo que ousaram quebrar o tabu relativo à história da imprensa brasileira conseguiram a façanha de manter sob sigilo absoluto, ao longo de 32 semanas consecutivas, o nome do primeiro periódico a circular sem censura no Brasil e em Portugal, o Correio Braziliense. O nome de seu editor-redator, Hipólito da Costa – o patriarca da imprensa brasileira –, até o fascículo 16 só foi mencionado, de passagem e esguelha, uma única vez. Recorde de secretismo que só encontra rival nas ordens de prisão determinadas pelos tribunais do Santo Ofício.

Hipólito da Costa era funcionário da Coroa, mas por ser maçom foi preso pela Inquisição lisboeta (1802). O relato que publicou em português e inglês sobre os interrogatórios a que foi submetido é uma arrasadora denúncia contra os métodos medievais empregados pelos esbirros inquisitoriais. O desenvolvimento do Brasil atrasou unicamente por conta do atraso da teocracia portuguesa. A melhor prova está no episódio que resultou no desmantelamento de uma tipografia no Rio de Janeiro (1747-1749) pertencente a um dos melhores impressores portugueses, Antonio Isidoro da Fonseca, misteriosamente transferido para a capital da colônia. Se essa oficina continuasse a sua atividade, a história da multiplicação das ideias no Brasil e a própria história política do país seriam drasticamente diferentes. Para melhor.

O estúpido e devasso D. João V ainda reinava, quem deu a ordem foi o Santo Ofício português, quem a recebeu e executou foi o respectivo comissário que convocou o desgraçado impressor para dizer-lhe que não poderia editar livros e outros escritos. O documento (foto) que confirma a truculência foi encontrado por este observador nos “Cadernos do Promotor da Inquisição de Lisboa”. Publicado e analisado em livro (“Em Nome da Fé”, Editora Perspectiva, 1999), demoradamente exibido no documentário de Silvio Tendler (“Preto no Branco – A censura antes da imprensa”) e extensamente discutido na série de três programas do Observatório da Imprensa que comemorou os 200 anos da imprensa brasileira. Valor não publicou um equívoco, publicou uma mistificação. Não foi acidental, foi determinação das esferas superiores – ou inspiração divina –, as mesmas que decidiram há três anos que não se devia comemorar o bicentenário da imprensa brasileira para não lembrar o obscurantismo religioso que produziu nossa carência intelectual e jornalística. Registre-se um avanço: caiu o embargo sobre o assunto. E magicamente descobre-se que o controle religioso aumentou nosso atraso para cinco séculos. Mais precisamente 511 anos (308+200+3). Logo seremos iguais ao Suriname.

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Abaixo, os “Cadernos do Promotor da Inquisição de Lisboa”

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JORNAL ALEF – ISRAEL E O MUNDO JUDAICO

 

Criado em 1995 pelo jornalista Mauro Wainstock, o Jornal ALEF é direcionado aos leitores interessados em informações sobre judeus, judaísmo, o mundo judaico e o Estado de Israel. Publica notícias, estimula debates e promove eventos sócio-culturais. São 70.000 assinantes em 40 países, além dos mais de 10 mil seguidores nas redes sociais.

O Jornal ALEF é, de acordo com manifestação expressa da ONU, “fonte de referência séria para veículos nacionais e internacionais”. Entre eles está o francês Le Monde, que frequentemente reproduz reportagens publicadas no Jornal ALEF. São muitos os reconhecimentos, entre os quais mensagens do presidente Lula (“Parabéns à equipe que dá vida ao Jornal ALEF”), da Unesco (“O Jornal ALEF é um instrumento de informação transparente sendo de extrema importância”), do Congresso Judaico Latino-Americano (“Ese soberbio informativo, de lectura imprescindible, que enaltece a la comunidad judía brasileña y a la prensa judía del continentee”) e de muitas outras autoridades. Entre os prêmios e homenagens recebidas estão: “Moção de Louvor”, “Honra ao Mérito”, “Certificado de Excelência”, “Medalha de Mérito Pedro Ernesto”, “Prêmio Adolpho Bloch de Jornalismo”, “Prêmio Homem de ação, homem de valor”, “Moção de Louvor-Embaixador da Paz no Mundo”.

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