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Lady Di, una llama al viento

Jaime Fernández Garrido

 

Lady Di, una llama al viento

Lo que a mi me llamó la atención de toda la historia, fue una frase que Diana dijo justo antes de morir.

23 DE FEBRERO DE 2012

Elton John llegó a batir casi todos los records de ventas de discos en el año 1997 con su "Candle in the wind" una canción editada ya hacía varios años y dedicada a la fallecida actriz Marilyn Monroe.
Creo que todos recordáis que el hecho que hizo que la canción volviese a estar en los primeros lugares de la lista, fue el hábil cambio de dos o tres párrafos para dedicarla a la también fallecida Diana de Gales .
El mundo entero vio como Elton se "emocionaba" en el entierro al cantar la melodía. Yo no voy a decir nada en este asunto, sólo que muchos de los "grandes" del rock le echaron en cara a Elton que estuviese (en cierta manera) jugando con la memoria de los que fallecieron… y yo me pregunto también si acaso casi todos los demás cantantes no habrían hecho lo propio de tener la misma oportunidad.
Lo que a mi me llamó la atención de toda la historia, fue una frase que Diana había dicho justo antes de morir .
Ella confirmó en algunas entrevistas que estaba saliendo con Dodi (y no voy ahora a explicarte toda la historia de cómo murieron en París y todo eso, creo que la conocen hasta los tigres de Siberia), y también nos dijo la razón por la que salía con un hombre con tanto dinero: "Dodi me da seguridad" .
En cualquier momento podían escapar de cualquier situación en un helicóptero o en avión personal… Podían introducirse en lo más solitario del mar con alguno de sus barcos particulares. La seguridad era absoluta, y aparentemente de esa seguridad nacía el sentimiento de felicidad.
Y no se puede juzgar por eso a Diana, muchos piensan hoy lo mismo.
Todos sabemos cómo terminó la historia. Todos conocemos la seguridad que tanto Diana como Dodi tenían, y cómo esa seguridad se perdió en sólo unos minutos . Y después la muerte… y la eternidad.
Y no me digáis que es muy cruel exponerlo así: es la realidad . La seguridad del hombre dura sólo cinco minutos: los que le separan de su propia muerte.
¿Sabes lo que ocurre? Si echas a Dios de tu vida y dices que todo lo referente a la vida espiritual es un cuento, todos los grandes problemas de tu existencia: libertad, amor, muerte, significado, etc. deben ser resueltos en base a dimensiones materiales… y ¿cómo enfrentas todas esas situaciones (que no son materiales) con lo que tienes en tus manos?
¡Puedes tener todo y disfrutar de todo el dinero del mundo y en el momento crucial de la vida no servirte de nada!
¿Qué harás entonces con toda tu "seguridad"?

Autores: Jaime Fernández Garrido

©Protestante Digital 2012

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La adicción de Sandra Bullock

Jaime Fernández Garrido

 

La adicción de Sandra Bullock

Una nueva enfermedad conocida desde los últimos años del siglo pasado.

27 DE OCTUBRE DE 2011

Sandra Bullock ha participado en alguna de las películas más conocidas en los años 90, como “La red”, “Speed” o “Mientras dormías”.
Cuando vemos la cantidad de películas en las que actuó y el poco tiempo que transcurría entre una y otra, comprendemos perfectamente lo que reconocía en una entrevista reciente: “ No he sido drogadicta ni alcohólica, pero he abusado de otras cosas para escapar de la realidad. El trabajo ha sido mi droga ”.
Una nueva enfermedad conocida desde los últimos años del siglo pasado. Los adictos al trabajo. Hay mucha gente así. Aparentemente no puedes decirles nada, porque el que trabaja demasiado, incluso tiene colgada esa “etiqueta” de ciudadano ejemplar.
El problema puede llegar a ser muy grave, porque saca a la luz muchas cosas ocultas. Hay gente que sólo vive para trabajar, ese es el absoluto de su vida.
Muchos trabajan más de la cuenta porque tienen verdadero pánico al tiempo libre. Otros se escudan en el trabajo por sus muchos problemas de relaciones con los demás, con su familia, con los amigos o incluso consigo mismos.
Otros viven así, porque en su corazón sólo hay lugar para una ambición desmesurada. Quieren ganar lo máximo posible, alcanzar las más altas cotas de poder y ser conocidos y admirados por tener más que ningún otro. Ese es un problema personal muy grave, porque su autoestima como personas depende de lo que hacen, de tener su tiempo ocupado. No son capaces de aguantar una tarde sin hacer nada, un momento a solas con un amigo o un día dedicado a su familia. Parece como si fuese un pecado capital dejar de trabajar.
Hace poco veía un reportaje dedicado a las familias que perdieron a algún ser querido en el atentado terrorista contra las Torres Gemelas. Cuando les preguntaban que sentían, una mujer cuyo padre trabajaba en el piso 62 de una de las torres dijo: “Daría todo lo que tengo por volver a la mañana del 11 de septiembre, sólo para decirle a mi padre que le quiero” Cuando perdemos lo importante, nos damos cuenta que quizás hemos dedicado demasiadas fuerzas en nuestra vida a lo cotidiano.
Lo hacemos porque la gran mayoría de la gente vive sólo para el éxito. Eso es lo que buscan. No les preocupan las cosas bien hechas, ni la grandeza, ni lo que le ocurra a los demás, lo único que muchos buscan es tener éxito. Y el éxito es una de las peores drogas que existen.
Te ciega completamente, tanto que eres capaz de renunciar a todo para llegar a tener lo que es imposible de alcanzar. Mientras tanto la realidad se escapa. Los mejores momentos se pierden y cuando comprendemos lo que es realmente importante, para muchos es ya demasiado tarde.

Autores: Jaime Fernández Garrido

©Protestante Digital 2011