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El Papa visita la España menos católica de su Historia

Ante la JMJ

 

El Papa visita la España menos católica de su Historia

En los últimos diez años han bajado las cifras de asistencia a misa, de seminaristas, de bodas religiosas y de bautizos. Ahora sólo el 56% de los jóvenes se declaran creyentes.

10 DE AGOSTO DE 2011, MADRID

Quedan unos días para que se produzca la tercera visita del Papa Benedicto XVI a España. La Jornada Mundial de la Juventud se celebrará en un contexto económico y social complicado, pero no menos relevante es la situación que atraviesa la misma iglesia católica.
Aunque los católicos siguen siendo una clara mayoría en el país (un 71% se declaran así) cada año se experimenta un descenso  de estas cifras. En el año 2001, eran un 82% los creyentes católicos. Junto a ello, aumentan los que se declaran ateos y no creyentes, que ya suman un 24,3%, según las cifras del CIS. Un 2,4% se declaran creyentes de otra religión.
Por otra parte, la creencia en el catolicismo desciende drásticamente con la edad.  Por encima de los 65 años, nueve de cada 10 españoles se confiesan creyentes y la proporción cae hasta el 56,8% entre quienes tienen entre 18 y 24 años, según el barómetro de julio pasado. El retrato ofrece otros elementos: a mayor formación, menor creencia (50,2% de creyentes con estudios superiores) y mayor secularización en las grandes ciudades (53% de creyentes) que en el campo (ocho de cada diez). Las mujeres mantienen más la fe.
PROCESO DE SECULARIZACIÓN
Aunque maneja datos algo más favorables, la jerarquía católica toma nota de la creciente caída de fieles. “De forma paulatina y en ocasiones preocupante, la sociedad española vive un claro proceso de secularización”, afirma Jesús de las Heras, director de la revista Ecclesia, de la Conferencia Episcopal. El fenómeno es amplio “sobre todo en las generaciones jóvenes”, puntualiza.
“Las causas de la secularización son variadas y complejas”, analiza el sacerdote De las Heras. “En parte,  la sociedad se ha olvidado del más allá, de la trascendencia . Con el desarrollo económico, ha sustituido los bienes espirituales por los materiales y se ha apartado de la fe”. A eso se añade “la ausencia generalizada de Dios en la sociedad que presentan el mundo mediático y el de la cultura”, afirma.
Sí, de Dios no se habla mucho en la tele. Y encima, la guinda de las políticas laicistas del Gobierno de Zapatero (matrimonio entre personas homosexuales, la agilización del divorcio, el apoyo a la diversidad familiar…), destacan varios interlocutores. “Sin duda han minado, como una lluvia fina, al dar normalidad a lo que está fuera de la doctrina y el magisterio de la Iglesia”, detalla De las Heras.
“La secularización es buena, como planteó el Concilio Vaticano II, pero la laicidad se ha teñido de anticlericalismo y no se puede relegar la religión a la sacristía, porque es una faceta humana más”, afirma un veterano jesuita que pide anonimato.
Hay voces dentro del catolicismo que analizan las cifras de forma diferente. Javier Baeza, párroco de Madrid y ahora implicado en el movimiento 15-M, cree que “la desafección religiosa en general tiene que ver con la tradición de una cultura religiosa culpabilizadora, basada en el pecado y en la maldad del ser humano”.
A este poso, que ahora rechaza, suma otros dos elementos: “Una jerarquía fuera de cobertura, cada vez más alejada de la realidad del pueblo y que choca con la Iglesia más combativa” y una sociedad más interesada en el bienestar que en el compromiso. Además, está el mensaje moral que transmite la jerarquía, “cerrado y pueril”.  “La gente en general cree en Dios, pero pierde fe en la jerarquía” , apostilla el jesuita.
‘FE’, LUEGO ‘CULTURA’… ¿NUEVA RUPTURA?
Con su punto de vista laico, el catedrático de Sociología Alfonso Pérez-Agote, de la Universidad Complutense, mira hacia atrás.  “En los años setenta pasamos de ser un país católico a ser un país de cultura católica. Hubo un desinterés progresivo y bajó la práctica religiosa. Ahora se está rompiendo con eso, sobre todo los jóvenes” , explica este investigador.
Para muestra, varios botones: las bodas civiles superan a las religiosas desde 2009 – “el sacramento ahora es la hipoteca”, ironiza el sociólogo- y uno de cada tres bebés es extramatrimonial, una proporción similar a la de recién nacidos que no se bautizan.
“Lo que queda ahora es una religiosidad íntima que ya no es religión y que no pasa por ninguna institución en particular”, prosigue Pérez-Agote. Un divorcio que él ve alentado por la  escasa confianza de los españoles en la Iglesia católica.
“¿Cómo va a tener atractivo para los jóvenes una institución no democrática que deja fuera a las mujeres porque no pueden tener responsabilidades y que tiene planteamientos muy tradicionales sobre sexualidad, familia, preservativos, muerte digna y sobre todos los problemas candentes del siglo XXI?”, se pregunta.
Sin embargo, una actualización doctrinal no es el camino. “La Iglesia es consciente de la seriedad de algunos de sus planteamientos morales, pero propone su doctrina convencida de que refleja la verdad”, afirma De las Heras. El “atractivo de la Iglesia” no vendrá de una “rebaja” de su doctrina.
ALEJAMIENTO PROGRESIVO
Así las cosas, corren tiempos de “apostasía silenciosa”, como dice el director de Ecclesia. “No es agresiva ni combativa” y lleva a una cierta “religiosidad a la carta” que no es “despreciable” y que convive con el desconocimiento de la doctrina e incluso de la cultura católica.
“A la carta”, según De las Heras, o “íntima”, según Pérez-Agote, la religiosidad que ha seguido a la religión tiene un termómetro en misas y otros sacramentos, esos ritos que acompañan la vida de los creyentes.  El CIS muestra una creciente brecha entre creencia y práctica religiosa.  Del 71,7% de los ciudadanos que se declaran creyentes católicos, el 13% va a misa casi todos los domingos y el 2,7% varias veces por semana. En 2001 eran el 19% y 2,9% respectivamente. La mayoría incumple el precepto de la misa dominical.
Ahora, seis de cada 10 españoles que se declaran católicos no pisa “casi nunca” la iglesia, si se descuentan las citas con cariz social (bodas, bautizos, funerales, comuniones).
EL PAPEL DE LA JMJ
Planes pastorales para intentar atajar la secularización en el día a día y grandes actos masivos y mediáticos con el Papa de protagonista. Es la receta de la Conferencia Episcopal para los tiempos que corren.
Ese es el espíritu que persigue “la gran movida de la Jornada Mundial de la Juventud”, como dice el sacerdote Jesús de las Heras, director de la revista del episcopado, Ecclesia. “No echamos la casa por la ventana sin más, por afán de espectáculo, sino que somos conscientes de que tenemos un desafío al que responder. Queremos dejar patente que la Iglesia quiere a los jóvenes y que los jóvenes han de querer a la Iglesia ”, afirma.
Las jornadas, del 16 al 21 de este mes, contarán a partir del día 18 con la presencia de Benedicto XVI en Madrid. Será la octava visita de un Papa a España (las cinco primeras fueron obra de Juan Pablo II entre 1982 y 2003). Aunque estos viajes no han frenado la desafección religiosa, en medios eclesiásticos creen que son una buena inyección de optimismo para unos creyentes rearmados frente al laicismo creciente.
Hay quien asegura que la presencia papal se traduce en vocaciones. Pero los seminarios siguen semivacíos: 1.265 alumnos repartidos en 79 centros en el último curso, cuando entraron 245 estudiantes nuevos, abandonaron 124 y se ordenaron 162.

Fuentes: El Pais

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15M: los indignados en contra de la visita del Papa a Madrid

 

15M: los indignados en contra de la visita del Papa a Madrid

Su protesta no va dirigida contra la religión católica ni contra el viaje de Benedicto XVI en sí, sino contra la financiación pública.

07 DE AGOSTO DE 2011, MADRID

Tras haber conseguido la reconquista de la Puerta del Sol (que esta pasada semana llegó a estar bloqueada por la Policía), el movimiento 15-M anunció anteayer que sus próximos pasos tienen un claro objetivo: torpedear la inminente visita del papa Benedicto XVI a España. Los activistas destacaron que su protesta no va dirigida contra la religión católica ni contra el viaje de Benedicto XVI en sí, "sino contra la financiación pública que indirectamente se está invirtiendo en las jornadas".
Los indignados han recogido el testigo de grupos de laicos, ateos y cristianos de base que, a mediados de julio, guiñaron el ojo al 15-M para sumar esfuerzos y convocar acciones de protesta cara a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que empieza el 18 de agosto en Madrid. Tras horas de debate en las asambleas, el colectivo de indignados anunció que no se quedaría de brazos cruzados ante la visita papal.
Estos y otros asuntos se debatieron durante la tarde del sábado 6 de junio en el II Foro Popular Intercalles del 15-M, que consistía en la celebración de una serie de comisiones en todos los accesos a Sol, adonde la policía no les dejaban entrar hasta ayer. La mayoría acabaron celebrándose en mitad de la plaza, donde de nuevo está operativo a partir ayer un centro de información.
ACTIVIDADES ANTE LA VISITA PAPAL
El colectivo 15-M debatió diversas medidas  durante las diferentes asambleas que tuvieron lugar Los indignados están elaborando un calendario de acciones de protesta  para la llegada del Papa, entre las que se encuentra la escenificación de un vía crucis reivindicativo , la colocación de puestos informativos en los lugares donde se hospedarán los peregrinos y una manifestación en Neptuno paralela a la misa del martes  en la plaza de Cibeles con la que se inaugura la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).
Otras ideas que propusieron fue animar a la gente a que se disfrazara de bebé para "protestar contra la pederastia  dentro del mundo eclesiástico", o la de ocupar los 800 colegios públicos e institutos cedidos gratuitamente  para su uso como albergues de peregrinos. El 15-M también pretende boicotear a las empresas patrocinadoras de la visita.
Igualmente, los indignados expresaron su deseo de asistir a la manifestación que los grupos de laicos, ateos y cristianos de base han organizado para el 17 de agosto.

Fuentes: El País, El Periódico

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Pedofilia in Irlanda, rabbia e vergogna del Papa: «Responsabili pagheranno»

 

Vertice in Vaticano sul «rapporto Murphy» che ha svelato abusi da parte di sacerdoti e tentativi di insabbiamento

Il cardinale irlandese Sean Brady (Ansa)

Il cardinale irlandese Sean Brady (Ansa)

ROMA – Rabbia e vergogna. Benedetto XVI sceglie parole forti per rivolgersi ai vertici della Chiesa irlandese, convocata in Vaticano sul «rapporto Murphy», un documento che prova come per decenni siano stati perpetrati abusi su bambini da parte di esponenti del clero in Irlanda e come questi siano stati passati sotto silenzio da parte dei responsabili ecclesiastici che avrebbero dovuto denunciare e tutelare. Il Papa ha parlato di «crimini odiosi» e ha promesso che tutti i responsabili pagheranno. Ha quindi annunciato che scriverà una lettera ai cattolici irlandesi.

RESPONSABILITÀ DELLA CURA PASTORALE – «La Santa Sede prende molto sul serio le questioni sollevate dal "rapporto Murphy", incluse quelle che concernono i pastori delle Chiese locali che hanno in ultima istanza la responsabilità della cura pastorale dei bambini» si legge nel comunicato emesso della sala stampa vaticana. Un testo, precisa padre Lombardi, che «il Pontefice ha letto e approvato». Benedetto XVI, aggiunge Lombardi, «intende indirizzare una lettera pastorale ai fedeli dell’Irlanda nella quale darà chiare indicazioni circa le iniziative che saranno prese per rispondere alla situazione. In tal modo il Papa intende dare delle indicazioni concrete e non solo esprimere il rammarico, per dare una risposta a una situazione drammatica. Inoltre, data l’urgenza del problema, pure se non esiste ancora una data per la pubblicazione del documento, i tempi non saranno lunghi». Il Papa, viene spiegato, è «sconvolto e angosciato, condivide la rabbia, il senso di tradimento e la vergogna provate da così tanti fedeli cattolici irlandesi» e la Chiesa continuerà a seguire questa «grave questione con la massima attenzione». All’incontro hanno preso parte il primate della chiesa irlandese, il cardinale Sean Brady, l’arcivescovo di Dublino mons. Diarmuid Matin e alcuni alti esponenti della Curia vaticana: il prefetto della congregazione per il clero, card. Claudio Hummes, il prefetto della congregazione per i vescovi, card. Giovanni Battista Re, il prefetto della Congregazione per la dottrina della fede, card. William Levada.

LE SCUSE DEI VESCOVI IRLANDESI – Tre giorni fa era stato il Nunzio apostolico in Irlanda, Giuseppe Leanza, a scusarsi per «eventuali errori» commessi dalla Santa Sede: «Noi condanniamo questi atti ma se dovesse emergere che un qualunque errore è stato commesso da parte nostra presentiamo le nostre scuse» ha detto al termine di un incontro con il ministro degli esteri irlandese Michael Martin. Secondo il rapporto, la Chiesa cattolica irlandese avrebbe cercato di coprire una serie di abusi sessuali su minori commessi da sacerdoti e il ministro Martin aveva detto di essere rimasto deluso dal «silenzio» del Vaticano. Il giorno successivo il sinodo dei vescovi irlandesi ha chiesto pubblicamente scusa, anche per il tentato insabbiamento dello scandalo messo in atto dai vertici ecclesiastici a Dublino: «Noi vescovi chiediamo scusa a coloro che hanno subito gli abusi dei sacerdoti quando erano piccoli, ai loro familiari e a tutti coloro che, giustamente, se ne sono scandalizzati. Siamo scioccati non solo per la portata degli abusi così come vengono riferiti in un rapporto, ci sentiamo anche coperti di vergogna di fronte ai tentativi di insabbiamento messi in atto dall’arcivescovado di Dublino».

IL RAPPORTO RYAN – Il rapporto della Child Abuse Commission è stato redatto al termine di una vasta indagine sugli istituti gestiti da religiosi, in cui sono state intervistate migliaia di vittime di abusi. Vengono raccontati fatti di un arco di tempo di circa 50 anni, dal 1930 agli anni ’80. Sono raccolte le testimonianza di circa 2.500 vittime e prese in esame oltre cento istituzioni gestite da religiosi. In particolare, nelle istituzioni pubbliche per soli ragazzi gestite da ordini religiosi cattolici, le violenze erano «endemiche», secondo quanto dichiarato dal giudice che ha coordinato il rapporto, Sean Ryan. La commissione fu creata nel 2000 dal premier Bertie Ahern dopo che un documentario tv fece emergere la lunga storia delle violenze sui minori nelle istituzioni gestite da ordini religiosi. Si parla di pestaggi, violenze sessuali di ogni genere, umiliazioni, copertura e protezione reciproche da parte dei responsabili delle violenze.